Este texto integra las distintas aportaciones de las anteriores posiciones de APRI, así como de sus propuestas de modificación a los distintos proyectos y proposiciones de ley, y de algunos artículos que apoyamos procedentes de leyes ya aprobadas, en especial de la Ley 10/2019 de Transparencia y participación ciudadana de la Comunidad de Madrid
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El pasado jueves día 13, APRI participó en el webinar organizado por Deusto Business School en el que se expuso el valor de los Asuntos Públicos en tiempos de Covid-19. En la mesa moderada por Juan Moscoso e Iñaki Ortega, de la Universidad de Deusto, participaron profesionales del sector como Carmen Mateo, presidenta de Cariotipo, José Luis Ayllon, director de Contexto Político de Llorente y Cuenca, Asunción Soriano, CEO de Atrevia, y María Rosa Rotondo, presidenta de APRI y socia directora de Political Intelligence. En el debate se puso en contexto la industria del lobby y de los Asuntos Públicos en España y de las prácticas a seguir para su buen funcionamiento. Se remarcaron los valores de transparencia y profesionalidad como claves para la buena comunicación entre las administraciones democráticas y el sector privado. Sin embargo, el estallido de la pandemia Covid-19 ha trastocado el contexto original y ha impuesto desafíos para los profesionales del lobby creando un futuro incierto enmarcado por un colapso judicial, una inflación normativa y una fragilidad institucional.
Es por eso que en tiempos de Covid-19 los Asuntos Públicos son más relevantes que nunca pero también más complejos. Es esencial reforzar así las capacidades de análisis, establecer un nuevo marco de prioridades y aprovechar las oportunidades de una disciplina en ebullición. Son tiempos de profesionales de Asuntos Públicos y lobistas que permitan gestionar ya no solo los intereses de las empresas sino también la incertidumbre generada por el contexto actual. No obstante, insistiendo siempre en la importancia de la regulación, la transparencia y la profesionalidad.

Óscar Méndez Martínez, Director de Relaciones Institucionales y Corporativas de Moore y socio de APRI
El ámbito del negocio internacional, al igual que el resto de las actividades económicas nacionales, se ha visto y se verá afectado durante y después del COVI-19. A este COVID-19 se une que ya veníamos asistiendo, desde hace un tiempo a las grandes tensiones geopolíticas y comerciales que provocaban USA-CHINA y la incertidumbre del Brexit.
Algo que llevamos notando con un mayor número de clientes es que nos venían demandando desde hace tiempo, el realizar reuniones de trabajo con distintas embajadas, embajadores y personal de las mismas. Para conocer de primera mano y facilitar la oportunidad de inversión en países de la zona euro, tanto para abrir nuevos mercados en la mayoría de las ocasiones para la fabricación, compra de productos de países del norte y Europa oriental. Teniendo opción de transporte terrestre, acortando los tiempos y costes en la recepción de las mercancías, evitando tener grandes cantidades en stock, y aprovechando los benéficos que tiene el comercio en la zona euro, como no teniendo aranceles.
Las empresas tiene que operar en un contexto de gran incertidumbre internacional, sometido a fuertes cambios geopolíticos, regulatorios y jurídicos. A medida que vayamos superando la pandemia será importante ver cómo reaccionarán nuestros clientes, (Estados, instituciones, empresas y consumidores) ante el nuevo escenario. Hemos tenido que cambiar la forma en que hablamos y nos comunicamos con nuestros clientes, en la forma de ofrecer nuestros servicios, a través mediante video conferencias con diferentes plataformas como Zoom, Teams o WhatsApp,.
Imaginar que va a pasar en el comercio exterior, en la política de internacionalización de las empresas, en lo flujos transnacionales de bienes y servicios cuando estamos inmersos en una cuarentena, los poderes públicos han decidido interrumpir la actividad económica por razones sanitarias a nivel mundial, me parece tarea presuntuosa y difícil.
Un acuerdo transversal sobre las medidas necesarias para salir de la crisis, sería algo verdaderamente deseable, pero pensamos que es poco probable.
Es innegable que el sector económico mundial se va a ralentizar, al igual que el comercio internacional. No obstante en el caso de España el sector exterior será fundamental, para superar los efectos creados por la pandemia, como lo fue en la crisis del 2008.
En esta nueva forma de internacionalizarse, las empresas españolas se reinventarán y deberán prestar atención a mayores y quizás diferentes acuerdos de cooperación en los países de destino, alianzas estratégicas en ambos sentidos, logísticas de transporte con valor añadido adicional al manejado hasta el momento y creo que también se abre una nueva ventana de oportunidad para la inversión directa en el exterior donde se mantiene el “Knowhow”, la innovación yse busque atender a la demanda en destino con un enfoque “multicanal”.
Rita Gasalla, Arquitecta, CEO y Socia de Galöw, empresa española pionera en el concepto de Arquitectura Saludable y socia de APRI
Gran parte de los edificios existentes son enfermantes en mayor o menor medida. Los espacios que afectan la salud y el bienestar de las personas han sido un tema de salud pública desde que, en los años 80, la Organización Mundial de la Salud identificara el Síndrome del Edificio Enfermo. Con el avance de la ciencia y la arquitectura, la comprensión de estas afecciones se ha profundizado y continúa, ahora más que nunca, en evolución.
Ahora sabemos, gracias a eso, que gran parte de los materiales de construcción de uso habitual emiten sustancias tóxicas al ambiente. Se trata de compuestos orgánicos volátiles (COV) y otros químicos, que en muchos casos deterioran, entre otros, el aparato respiratorio de los seres humanos. Algo que en tiempos del SARS-CoV-2 ocupa la atención de equipos científicos y médicos de todo el mundo. Algunos de ellos, han ya demostrado que la contaminación juega un papel determinante el grado de complicaciones de los pacientes que contraen el Covid19. También se han venido estudiando cuidadosamente las vías de contagio y entre las conclusiones más impactantes, se encuentra el hecho de que el virus se puede transmitir en el aire, especialmente en espacios cerrados y con poca ventilación.
Estos hallazgos y los que aún están por publicarse, han reforzado un planteamiento que un puñado de arquitectos en el mundo -me incluyo entre ellos- hemos venido defendiendo desde hace décadas: la arquitectura tiene que ser saludable. No solo sostenible, funcional o estéticamente interesante.
Los arquitectos tenemos la responsabilidad y la oportunidad de contribuir a mejorar los niveles de bienestar y las condiciones de salud de las personas. ¿Cómo? A través de un adecuado tratamiento del aire, el agua, la iluminación, la distribución del espacio, el confort térmico, el confort acústico, la toxicidad de los materiales y la consideración, siempre relevante, de que los edificios son escenarios para el desarrollo social.
Si hace cuatro meses hubiera escrito este artículo, me habría tenido que referir a infinidad de estudios, casos y ejemplos para respaldar esa tesis, que la pandemia ha puesto sobre la mesa de forma contundente. El confinamiento circunscribió nuestro día a día a los hogares y convirtió dinámicas como el teletrabajo en necesidad, lo que puso de relieve las limitaciones y la relevancia de los espacios en los que tenemos que vivir y trabajar. Es claro que los protocolos de distanciamiento y las medidas de higiene que Sanidad ha determinado son un mínimo necesario, sin embargo, no son suficientes. Deben tomarse medidas arquitectónicas, como el rediseño y redistribución de los espacios para garantizar la distancia social; como la instalación de sistemas que eliminen patógenos (no sólo el Covid-19) activa y pasivamente a través de la ventilación, además de la adecuación de la iluminación, los acabados y el mobiliario.
Estamos presenciando un cambio de paradigma: ahora un edificio de calidad será saludable o no será de calidad. En este sentido, es fundamental crear un consenso alrededor del riesgo que suponen los edificios enfermantes, informar debidamente al respecto y definir los nuevos estándares de salud y bienestar que deberán cumplir las edificaciones en general.
Además de los negocios y comercios, que ya han visualizado la necesidad de adaptarse a este nuevo contexto, es previsible también que los espacios de trabajo que cuenten con altos estándares en salud y bienestar atraigan, fidelicen y comprometan al talento, o que los gobiernos que aborden estructuralmente la contención de las crisis -entendiendo el papel de las edificaciones en la prevención- estarán mejor preparados para situaciones como la que hemos vivido.
Se trata de una conversación urgente en la que el sector privado, las instituciones públicas y la ciudadanía deben coincidir para crear conjuntamente protocolos homogéneos, políticas públicas y directrices empresariales. El miedo paraliza y en estos momentos la coordinación entre los distintos actores sociales es fundamental para que nuestras actividades puedan continuar y se desarrollen en un ambiente de confianza.
Tenemos la responsabilidad colectiva de romper la cadena de transmisión de enfermedades contagiosas, de recuperar nuestras actividades económicas sin poner en riesgo la vida y de actuar a la altura de las circunstancias: con esa unidad que las relaciones institucionales son capaces de forjar.
La arquitectura es una forma de expresar lo que queremos como sociedad para nosotros mismos. A través de ella no solo nos preguntamos qué espacios nos imaginamos, sino qué dinámicas queremos que existan en ellos. Y más allá todavía, qué realidad queremos configurar para nuestras futuras generaciones. Esta pandemia nos ha traído la posibilidad de cambiar un paradigma: los edificios importan y ahora más que nunca necesitamos que sean un refugio saludable.
Sobre Rita Gasalla Regojo
Arquitecta y diseñadora, con más de veinte años de trayectoria creando y personalizando espacios laborales y residenciales, a través de los cuales ha evidenciado su compromiso con el bienestar de las personas. Estudió en la Escuela de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid, es BIM designer y cuenta con un posgrado en planeación urbana en la Escuela de Administración Pública de Galicia. Actualmente es CEO y socia de Galöw Arquitectura Saludable e Interiorismo, firma pionera en arquitectura saludable en España, enfocada en diseñar, construir y transformar espacios de oficinas y hoteles en los que el bienestar y la salud de las personas son la prioridad.
Rita es también mentora, businessangel a través de Wa4steam una comunidad internacional de mujeres inversoras que buscan expandir la presencia empresarial liderada por mujeres en los campos STEAM y co-presidenta de Ellevate Network en Madrid, una red global de mujeres profesionales comprometidas con darse apoyo mutuo a través de la formación, la inspiración y la cultura.
Sobre el Grupo de Trabajo APRI SALUD
En el sector de la salud se ha convertido en esencial la relación en las administraciones públicas y los grupos de interés, porque cuando hablamos de salud, no sólo hablamos de la sanidad sino también del bienestar físico, social y mental de los ciudadanos, la sostenibilidad del sistema público y el crecimiento y desarrollo de las empresas y organizaciones que velan por preservar la salud de los ciudadanos. Por todo ello, se hace cada día más esencial el desarrollo de un diálogo fluido, cercano y transparente entre los intereses públicos y los privados, de ahí la creciente importancia de la función de los profesionales de las relaciones institucionales en el sector de la salud como forma de garantizar la participación social y empresarial en las políticas públicas.
En España en el ámbito de la salud coexiste un complejo entramado de relaciones entre distintos agentes, como el Gobierno, Comunidades Autónomas, municipios, ciudadanos, los proveedores de servicios, etc. Entre ellos se producen diferentes niveles de interacción en el que se precisa alinear intereses comunes con participación de todos los stakeholders. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones esos intereses comunes quedan diluidos por la falta de diálogo directo, eficaz y transparente.
De ahí surge la creación de APRI Salud, como grupo de profesionales de las relaciones institucionales cuyo objetivo es estrechar lazos entre los intereses públicos y privados en el ámbito de la salud, entendiendo como salud todo aquello que afecta al estado de bienestar o al equilibrio del ciudadano (alimentación, consumo, nutrición, políticas sociales, sanidad, deporte, investigación, etc.).
Esther Colino, Directora de Public Affairs Iberia de Alliance for Beverage Cartons and the Environment y socia de APRI.
El 14 de abril apareció una noticia publicada en los medios que me gustaría compartir con vosotros: “Nace una gran alianza europea para defender una salida verde a la crisis económica del coronavirus”. Esta es la propuesta parte de la recién nacida Alianza Europea para una Recuperación Verde que, a través de un manifiesto firmado por 180 responsables políticos, directivos de grandes multinacionales, sindicatos, ONG y expertos, pide a la Comisión Europea que utilice el Pacto Verde como herramienta para salir de esta crisis económica.
En los últimos años la UE ha asumido el rol de liderazgo en la lucha contra el Cambio Climático impulsando desarrollos estratégicos y legislativos orientados a convertir a Europa en el primer continente que alcance la neutralidad climática en 2050. Un dato para tener en cuenta: de las emisiones generadas un 55% corresponden a aspectos relacionados con la energía, mientras que un 45% corresponde a los productos que consumimos. El Pacto Verde publicado por la Comisión a finales de 2019 es una herramienta esencial para abordar este reto.
El primer paso después de este tsunami social debe pasar por reconstruir: recuperar la actividad económica, reducir la tasa de paro… en definitiva, recuperar la normalidad que es lo que todos estamos deseando. Este periodo de “hibernación obligatoria” es una oportunidad para la reflexión sobre nuestro concepto de “normalidad pre-Covid” y para definir de qué manera debemos hacer las cosas a partir de ahora para minimizar el impacto de esta crisis y para que de esta crisis salgamos reforzados como sociedad. Posiblemente ahora somos mucho más sensibles y estamos más abiertos a entender que hay que hacer algo más que seguir como hasta ahora.
Está claro que nuestro modelo económico necesita un giro para hacerlo más sostenible y una ambición política que lidere y oriente al conjunto de la sociedad en la dirección adecuada. Ese papel hasta ahora lo estaba jugando Europa. Pero, ¿qué va a pasar a partir de ahora? Habrá muchas voces que aboguen por dejar para más adelante las cuestiones ambientales para centrarnos en las económicas. Ese es un discurso que los que trabajamos en el mundo de la sostenibilidad llevamos muchos años escuchando. Por supuesto que lo primero es reconstruir la economía, eso no es cuestionable, lo que tenemos que poner encima de la mesa es cómo queremos hacerlo.
¿Es una oportunidad para estimular la transición hacia una economía más sostenible o debemos dejar esto para un momento más favorable? Creo que es el momento de hacer compatible lo económico y lo ambiental, dejar de verlos como elementos opuestos y apostar por integrarlos definitivamente. El momento actual no debería ser una excusa para rebajar la ambición, el planeta sigue esperando un cambio, la crisis del Covid pasará y volveremos a producir, consumir…, la pregunta es si queremos seguir haciéndolo como hasta ahora o no.
No podemos olvidar que los recursos son limitados y hay muchas necesidades que atender porque una parte de la sociedad que va a sufrir duramente las consecuencias de esta crisis. En este contexto, los políticos deben liderar esta nueva etapa con sensibilidad y responsabilidad para impulsar las políticas adecuadas en el seno de la UE, e implantar las políticas a nivel nacional sin perder el foco y el compromiso ambiental.
La Comisión Europea ha confirmado recientemente que sus prioridades siguen siendo la sostenibilidad y la digitalización. El compromiso de los Ministros de Medio Ambiente y la iniciativa de la Alianza para la recuperación verde, son señales muy claras de que ni la UE ni los Estados Miembros quieren rebajar el nivel de ambición.
En estos momentos, se hace más necesario que nunca que las políticas ambientales sean proporcionadas y eficientes para hacer el máximo aprovechamiento de los recursos y apostar por medidas concretas que realmente sean relevantes para el objetivo de convertirnos en una economía baja en carbono. En este sentido, desde la política se deben mandar señales claras a los mercados para que las inversiones se orienten hacia el impuso de los modelos de negocio que nos van a situar donde queremos estar para ser más competitivos y más sostenibles. Nuestra contribución como profesionales del Public Affairs y de las Relaciones Institucionales, debe pasar por impulsar los debates y establecer canales de diálogo para poner nuestro granito de arena para que las políticas sean las adecuadas para alcanzar los objetivos.
Por último, quiero compartir con vosotros la charla “Nos comemos el planeta” realizada por Alejandro Moreno en el último TEDxUPValencia, a la que tuve la fortuna de asistir. Una reflexión pre-covid muy interesante y oportuna sobre el modelo económico mundial, nuestra adicción al crecimiento del PIB y los parámetros de medición del bienestar como sociedad.
En definitiva, si la alianza europea para una salida verde es la herramienta necesaria para que las políticas ambientales sean un elemento relevante para la salir de esta crisis, sólo el tiempo lo dirá. Ojalá que sí. Mientras tanto, al menos nos ha servido para hacernos reflexionar al respecto.
La gestión de los asuntos públicos y las relaciones institucionales están ganando protagonismos ante esta crisis sanitaria, económica y social. Esta nueva actividad puede coger un nuevo impulso y recobrar importancia. Así lo han manifestado los miembros del Foro Empresarial en el debate de APRI celebrado el pasado 23 de abril sobre ‘Asuntos Públicos y Relaciones Institucionales ante la crisis Covid-19’ en el que han participado Yolanda Vega, Directora Asuntos Públicos en Burson Cohn & Wolfe; Marian Casado, Directora General de Deva; Javier Herrero, Director del Área de Asuntos Públicos y Relaciones Corporativas de Evercom; Carlos Ochoa, Responsable de Asuntos Públicos FTI Consulting; Montse Escudero, Directora de Asuntos Públicos en Omnicom; Javier Valiente, Socio Director de Political Intelligence; Diego Bayón, Director Asociado del área de Asuntos Públicos en Kreab y Javier Dorado, Director de Asuntos Públicos de Weber Shandwick.
FTI Consulting Spain comunica hoy dos incorporaciones a su equipo, que refuerzan la oferta de servicios de FTI en la práctica de energía, liderada por Blanca Perea.
Yeray Pérez se incorpora como Senior Director y cuenta con más de 15 años de experiencia en consultoría económica en empresas como The Brattle Group, AFRY y NERA. Tiene una amplia experiencia en los sectores de electricidad y gas dentro y fuera de España, asesorando a utilities, fondos de inversión y entidades reguladoras. Yeray se ha especializado a lo largo de su carrera en la aplicación del análisis económico a la regulación, al análisis de riesgos, al diseño del mercado, a la política de competencia y a procesos de arbitraje. Es licenciado en Economía y estudió el Máster de Organización Industrial de la Carlos III.
Igualmente, Carlos Ochoa, viene a reforzar la práctica de Energía como responsable de Public Affairs en el equipo de Comunicación Estratégica, que dirige Juan Rivera. Carlos se incorporó a FTI en Madrid hace más de medio año, si bien dedica una parte importante de su tiempo a liderar proyectos de corte regulatorio en Bruselas, donde ha trabajado los últimos 10 años.
Ochoa combina su excelente conocimiento de las políticas europeas y de los procesos políticos e institucionales de la UE con su experiencia asesorando a clientes españoles y globales relacionados con la Energía, el Clima, el Transporte y el Medio Ambiente. Carlos es licenciado en Derecho y cuenta con un Máster en Estudios Europeos por la Universidad ULB de Bruselas, así como un Máster en Administración de Empresas por la Universidad CEU de Madrid.
Blanca Perea ha comentado “Yeray y Carlos son dos profesionales que han dedicado su carrera al sector energético y medioambiental y aportan ángulos complementarios a nuestra oferta global. En la actualidad el sector energético está viviendo una profunda transformación y la resiliencia será un factor determinante, especialmente en ámbitos regulados como este sector. Nuestra vocación y misión persigue precisamente apoyar a las empresas a gestionar el riesgo, el cambio o la litigiosidad desde una perspectiva financiera, regulatoria, económica, legal y reputacional, todo ello de forma integrada”
Sobre FTI Consulting
FTI Consulting, Inc. es una firma global de consultoría dedicada a ayudar a las organizaciones a gestionar el cambio, mitigar el riesgo y resolver disputas: financieras, legales, operativas, políticas y regulatorias, de reputación y transaccionales. Con más de 5.000 empleados en 27 países, los profesionales de FTI Consulting trabajan en estrecha colaboración con los clientes para anticipar, asesorar y superar los complejos desafíos empresariales y aprovechar al máximo las oportunidades. La Compañía generó $2,353 millones en ingresos durante el año fiscal 2019. Para más información, visite www.fticonsulting.com y en Twitter (@FTIConsulting), Facebook y Linkedin.
Juan Torres, fundador de Deva, tesorero de APRI y enfermo de COVID-19.
Soy un pésimo profeta. Jamás se me ha dado bien adivinar el futuro, ni siquiera esbozarlo, y por eso no me gusta el afán generalizado de especular sobre el porvenir. No son los demás los que se equivocan: soy yo el incapaz de acertar.
Y eso me ha pasado siempre, incluso en tiempos normales -si es que alguna vez los ha habido. Cuánto más ahora, en pleno reinado del coronavirus, cuando, con medio mundo encerrado en sus casas y la actividad empresarial prácticamente paralizada, ni los más avezados profetas se atreven a jugársela.
Ni idea, pues, de lo que nos espera, ni idea de cómo será el mundo después del Covid-19.
Pero hay un par de ideas que me rondan la cabeza y en torno a las cuales quiero articular estas líneas. (Dos ideas, en estos tiempos de incertidumbre, a mí me parecen muchas).
La primera: si algo ha demostrado esta crisis terrible y demoledora es que los poderes públicos tradicionales han quedado en evidencia y han dejado bien a las claras su debilidad. El andamiaje del Estado nacional burgués, tan útil para las sociedades de los siglo 19 y 20, no aguanta ya la complejidad de los nuevos tiempos.
Lo hemos visto con otros retos: con la globalización, con las nuevas tecnologías, con la crisis climática. El Estado se basa en la existencia de fronteras, y ni el dinero, ni la migración, ni internet, ni el clima quieren saber nada de límites. ¡No digamos los virus!
De manera que el Estado, perplejo, noqueado, se deshilacha y se desmorona.
Lo que pasa es que los ciudadanos siguen estando representados por él, siguen estando gestionados por él, siguen bajo su cobijo. El parapeto constitucional -en el caso de España y de los demás países democráticos- sigue siendo garantía de libertad y de juego limpio. Nos interesa que el Estado se sobreponga.
Primera paradoja: un Estado obsoleto jugando a proteger.
Segunda idea: Una sociedad muy compleja, muy líquida, extremadamente frágil, aquejada de riesgos y de expectativas enredadas y disímiles. Nunca las soluciones fáciles han sido posibles, menos lo son ahora, y sin embargo, a muchos les gustaría…
Una sociedad desestructurada, en la que prácticamente solo el tejido empresarial revela un cierto esqueleto, junto a algunos esfuerzos asociativos y a voluntariosas iniciativas…
La segunda paradoja: empresas golpeadas por una crisis brutal están obligadas a reconstruirse y a reconstruir con ello el tejido social.
Conclusión: Un Estado débil frente a unas empresas debilitadas. Es inevitable el entendimiento, el diálogo, la búsqueda de soluciones… Hay que reconstruirlo todo, desde el principio.
Y los lobistas somos, por encima de todo, los alfareros del diálogo. Alfareros: artesanos, constructores manuales de un encuentro inevitable, pero a veces costoso, entre los dos polos de la reconstrucción.
Tenemos que sentarlos a hablar, tenemos que obligarlos a hablar: a las empresas y a los poderes públicos, a los emprendedores y a las instituciones, a los que crean riqueza y a quienes la administran.
No hay otro modo de salir adelante. Y los lobistas estamos obligados a empujar.
Conversando con el Profesor Enrique Sueiro, sobre las potenciales sinergias de trabajar en común entre profesionales de las RRII y los Dircom
Irene Tato, consultora de RRII en el IIDC, vicepresidenta de Amref Salud África y miembro de APRI
Varios miembros del grupo de trabajo de APRI Salud, hemos tenido la suerte de disfrutar hoy miércoles 8 de abril de un encuentro virtual muy pedagógico con un experto de la comunicación corporativa en épocas de crisis como es Enrique Sueiro. Generosamente nos ha compartido algunas píldoras de conocimiento en gestión de comunicación de las organizaciones. Emplazamos a este reconocido autor, consultor y profesor a compartir algunas lecciones o aprendizajes que deberíamos extraer de las circunstancias que estamos viviendo, y celebramos aceptase el reto porque esta tarde nos ha invitado a redescubrir algunas máximas que -sin duda- nos ayudarán en la gestión de nuestras tareas prioritarias.
“Gracias Enrique por recuperar para nosotros tanto sentido común y poner la brújula hacia el norte”. Enrique, – me permito el tuteo porque él sabe que se encuentra entre mis amigos personales-, escucharte nos ha ayudado a comprender muchas cosas y solo comprendiendo primero estamos en una mejor situación de poder hacernos comprender nosotros mismos después” como dices. Así que en nombre mio y – creo que hablo por el nombre del grupo también- muchas gracias por estas pinceladas de realidad, rayos de sabiduría que tomamos con prudencia y cautela siguiendo tus consejos, pero que estamos seguros nos ayudará a ser más efectivos en nuestro trabajo.
De todos los mensajes intercambiados en nuestro encuentro con el profesor Sueiro, he recogido algunas ideas para trasladar a todos los profesionales de las Relaciones Institucionales a través del Blog de APRI.
Os invito a abrir un debate si lo estimáis oportuno.
1. La situación que estamos viviendo no puede ser más difícil, nadie habíamos vivido nada igual. ¿No vamos a aprovechar este desafío extraordinario para plantearnos modificar nuestras presunciones? ¿Acaso no estamos abocados a transformar el modo en que venimos trabajando? Yo creo que la realidad se nos impone a la fuerza. Directores de Comunicación y Directores de Relaciones Institucionales han de analizar conjuntamente el nuevo escenario y marcar una línea y una dirección dentro del caos. Llevamos casi un mes de Estado de Alarma y hay mucho desgaste. Quedan por delante semanas difíciles, hemos de unirnos, hemos de buscar sinergias. Tenemos la oportunidad de tomar esta crisis como una invitación a resetearnos y sacar lo mejor de nosotros mismos como personas y empresas. Como decía la Reina de Inglaterra en su reciente discurso, “Unidos venceremos” y así lo creo yo también, pero trabajar unidos nos va a exigir aquí y ahora saber priorizar y ser cautos, nunca la prudencia fue más necesaria.
2. Es evidente que toda crisis o emergencia precisa de una comunicación bien gestionada porque va a ser clave para que las audiencias den credibilidad a las medidas anunciadas y explicadas por los portavoces, pero si antes hemos hecho bien la comunicación preventiva, mucho mejor. ¿Qué quiere decir eso exactamente? Que no es momento de maximizar la velocidad, hemos de poner la brújula y no el cronómetro. Repensar hacia donde queremos ir, cómo y con quien. En momentos claves como el que estamos viviendo donde la colaboración y el consenso es más necesario que nunca, necesitamos no solo ver coordinación sino aprovecharnos de las alianzas institucionales que hemos construido en el pasado. Necesitamos poder disfrutar de personas con altura de miras para poder ocuparse de los proyectos de altura. Nuestro país, la sociedad global, está viviendo una pandemia que reclama soluciones en cada esquina y somos afortunados de poder formar parte de los que están impulsando intervenciones solidarias, todos podemos ayudar desde nuestros confinamientos. Todos podemos ser agentes activos representando a la sociedad civil, empresarial o a la administración.
3. El país necesita líderes que hablen menos y escuchen más (Es una indirecta a nuestro Presidente de Gobierno pero también a todos los portavoces que no muestran con hechos lo que anuncian sus palabras.) Se pueden trabajar mejor las intervenciones porque hay que evitar esa imagen de confusión y esas contradicciones.
4. Algunos portavoces parecen haber olvidado que TODO COMUNICA, lo que decimos y lo que no decimos, lo que hacemos y lo que NO hacemos. La importancia de saber informar sin alarmar, de ganarse la credibilidad compartiendo siempre toda la verdad, acompañando a las palabras de datos que sean bien explicados. Son tiempos difíciles, muy duros, pero la sociedad necesita conocer toda la verdad soportable a la vez que le inyectan ilusión.
Y como reflexión final, quisiera aprovechar este espacio para compartir públicamente mis mejores deseos para todos y mi sentido pésame a los compañeros que han sufrido alguna pérdida cercana. Permitirme me una al homenaje y reconocimientos a todos los profesionales sanitarios y cuidadores que están dejándose la vida (nunca mejor dicho) en esta larga batalla contra el coronavirus SARS-CoV-2. Para ellos mi total admiración.
Un fuerte abrazo a todos.
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