Juan Fran Cuello de Oro, Director y Asesor en la industria sanitaria y socio de APRI
Durante estas semanas, de obligado confinamiento, el grupo de Salud hemos tenido
el gran privilegio de asistir a webminars donde hemos podido abordar diferentes
temas, desde conocer cómo fue posible construir el hospital de campaña de Ifema,
el impacto ético de las tecnologías para el control del covid19 o la nueva
arquitectura de las oficinas tras la pandemia.
El pasado 4 de junio tuvimos la suerte de conocer de primera mano los
trabajos sobre la comisión para la reconstrucción social y económica en el
congreso gracias a Mario Garcés Sangustin.
Entre otras cuestiones, la crisis del covid 19 ha situado en primer plano
el debate necesario del diseño y transformación del ecosistema de salud, donde
se vuelve inaplazable un pacto de Estado que garantice un sistema de salud eficaz,
ágil y sostenible. La gestión de la
pandemia del covid 19 ha exacerbado y hecho visibles problemas estructurales
existentes como su capacidad operativa, agilidad, eficiencia y su sostenibilidad,
tan sólo sostenida por la elevada profesionalidad y compromiso que han
demostrado y siguen demostrando los profesionales de la Salud.
Entre otros cambios el sistema debe abrazar de forma definitiva su
digitalización, para equilibrar la atención y la salud, su sostenibilidad y su
operatividad. Ello cambiará las dimensiones del debate que evolucionará de la
operatividad y sostenibilidad del ecosistema (imprescindible) a su dimensión
política, como las condiciones de acceso, obligaciones y derechos, que
necesariamente llevará a un debate ético.
Como escribí a principios de abril, la pandemia del COVID-19 es una de esas
crisis que moldean la historia, un catalizador que acelerará tanto la magnitud
como la velocidad de los cambios. Las pandemias han sido un elemento transformador
de nuestras sociedades a lo largo de la historia. La peste de Justiniano (siglo
VI), la peste negra (siglo XIV) o la Viruela (Siglo XVI-1977) trasfiguraron las
sociedades en las que aparecieron, cambiando o influyendo decisivamente el
curso de la historia[1].
Pero más recientemente, como escribió Peter Baker en su artículo publicado en
The Guardian: “La epidemia global de gripe de 1918 ayudó a crear los
servicios nacionales de salud en varios países europeos, que junto a la Gran
Depresión y la Segunda Guerra Mundial sentaron las bases para el moderno
estado de bienestar[2]”. O los
cambios en salud y comportamiento social que ha provocado el VIH[3].
Lo que podemos estar seguros es que elSARS-CoV-2 puede ser y será un motor
de cambio, de hecho, lo está siendo ya, en muchos aspectos de nuestra vida. Sin
más, el confinamiento obligatorio de la población, llevó a que casi todas
nuestras relaciones pasen del mundo físico al mundo digital. Así, el pasado martes 10 de marzo, DE-CIX
Frankfurt, el mayor punto de intercambio de internet a nivel global, alcanzó la
cifra récord de 9,1 Terabit por segundo[4], gracias
a la explosión del teletrabajo, el e-learning, el giro del consumo a la compra
on-line o al ocio electrónico.
Si hay un sector que ha estado ampliamente impactado por esta calamidad, es
el ecosistema de Salud. Hemos visto a diario la situación de los hospitales y
el heroico compromiso de los profesionales de la salud. Pero a la vez observamos,
forzados por la situación, hemos adelantado más de 10 años en la incorporación
de elementos tecnológicos que deberían generar cambios definitivos en cómo nos
relacionamos con la Salud y en como se transforma nuestro maltrecho sistema
sanitario.
Quizás uno de los cambios más visibles es la explosión clara de la Telemedicina.
El miedo a ir a los hospitales, que haya centros de salud cerrados y en
paralelo el gran volumen de demanda de los servicios sanitarios, han superado
las barreras regulatorias y sociales para que confiemos en que un profesional
de la salud nos pueda atender a través de una pantalla de un móvil, tableta u
ordenador. Los mismos pacientes con COVID19, están siendo seguidos a domicilio
a través de telemedicina, pero otras especialidades como, por ejemplo, ciertas consultas
ambulatorias, atención primaria, dermatología o pediatría entre otras, la han
incorporado o piensan incorporarla como una práctica habitual, dependiendo de
los casos.
Existe una gran diferencia entre la sanidad pública y privada, pero en el
corto plazo, la total adopción de la telemedicina podría tener un alto impacto
en los sistemas de salud permitiendo que sean más ágiles, eficaces y
sostenibles. Tan sólo en los USA, la Asociación Médica Americana afirma que
«casi el 75% de todas las visitas al médico, y a los servicios de urgencia son
innecesarias o podrían ser manejadas de manera segura y efectiva por teléfono o
videoconferencia[5]». Pero
si miramos un poco más cerca, un estudio de la Fundació TIC Salut Social y la
Oficina eSalut (CatSalut. Servei Català de la Salut de la Generalitat de
Catalunya) concluye que casi el 80% de las teleconsultas con la atención
primaria (eConsulta) evitan una visita presencial[6].
Otra de las tendencias implacables que estamos viendo, debido a la alta
transmisibilidad del virus, es la implementación de la robótica o
droides de forma extensiva en los hospitales. Hemos visto robots que ejercían
como una extensión del equipo médico o de enfermería, como el robot Vici[7]
desarrollado por la empresa InTouch Health, que permite la comunicación con el
paciente a través una pantalla, altavoces y un micrófono, pero, además, también
posee un fonendoscopio y permite realizar pruebas básicas como la medición de
temperatura.
Pero sin duda alguna, el uso de nuestros teléfonos móviles como
elemento de salud está siendo un pilar fundamental en el control de la
pandemia. Establecerá un precedente y hábitos que tendrán un impacto definitivo
en el futuro. Desde el control epidemiológico de la misma, ya sea a través de
la geolocalización o del uso de Bluetooth, para saber si se ha estado cerca de
un foco de contagio, como ha utilizado el gobierno de Singapur, o la alianza de
Google y Apple[8] que,
según ellos mismos, quieren realizar para ayudar a gobiernos y a los organismos
de salud a reducir la propagación del virus. Hay muchos ejemplos disponibles,
como la utilización de APPs que traqueen los síntomas para acelerar el
triaje de posibles pacientes, como son las utilizadas por los gobiernos
regionales de la Comunidad de Madrid, Cataluña[9] o
Euskadi.
Aunque controvertido, nuestro móvil se ha convertido, como en el caso de
China[10], en un
posible pasaporte biológico, con el que poder vigilar, vía geolocalización, que
los ciudadanos en contacto con casos positivos cumplan la cuarentena
domiciliaria impuesta, notificando alertas a las autoridades de los movimientos
de éste, o el acceso o no a diferentes lugares.
Evidentemente se nos abre delante el debate sobre como nuestra privacidad puede
verse invadida en estos casos. Y este es un punto clave ya que cualquier
transformación del ecosistema de la salud pasa por colocar al paciente en el
centro del mismo. Uno de los mayores retos es ofrece empoderamiento a los
pacientes, ofrecerles con capacidad para decidir, satisfacer
necesidades y resolver problemas, con pensamiento crítico y control sobre su
vida, y esto pasa por garantizar la preparación y conocimiento de los
mismos.
Se trata de un modelo menos paternalista, pero que ofrece al paciente la
capacidad de poder tomar decisiones sobre su salud, ya sea a nivel de
autocuidado, como en coordinación con los profesionales de la salud, como hemos
podido comprobar en esta crisis.
Al mismo tiempo se ha producido una tremenda ebullición del uso rápido y colaborativo
de los datos médicos y el uso del Big Data para analizar los datos que
ha generado el COVID-19 para entender a un agente infeccioso que apareció a
finales de 2019, que nos permita lograr agentes terapéuticos y el
descubrimiento de una vacuna. Ejemplos como
el uso que hace la compañía Quibim[11] del Deep
Learning para la ayuda radiológica en el diagnóstico de pacientes con
COVID-19, o diferentes estudios, o la toma de decisiones epidemiológicas
basados en modelos matemáticos, o el lanzamiento del ambicioso ensayo clínico “Solidarity[12]” por
parte de la OMS[13] tan
sólo 60 días después de que la secuencia genética del coronavirus fuese
compartida.
Como hemos escrito con el profesor de ESADE Javier Busquests[14],[15] la
incorporación definitiva de estas tecnologías se debe unir a otros elementos que
permita debatir la sostenibilidad del sistema de salud considerando la
situación de deuda acumulada y las futuras dificultades de financiación es una
cuestión que nos llevamos realizando desde la pasada crisis financiera. El reto
de la sostenibilidad del sistema se centra en su consideración de derecho básico
(sistema sanitario público, universal y gratuito) e introduce la
corresponsabilidad para asegurar su mantenimiento.
En los momentos actuales nadie cuestiona el modelo de sanidad publica, pero
podría aparecer, una vez superada la crisis del COVID19, el debate sobre la
introducción de sistemas pagos compartidos (los impuestos son una forma de
pago), sistemas mixtos público-privados, o la evolución del sistema será
tecnológico, por la vía de Venture Capital y la explotación de innovaciones y
patentes.
Sin duda alguna, en esta transformación del ecosistema sanitario es
necesario la construcción de puentes que aumenten la colaboración
publico-privada que permita la consolidación de estos avances tecnológicos,
además de establecer un dialogo con todos los agentes que participan del
ecosistema de salud que garantice el futuro de un sistema de salud con un
incremento continuo de la demanda y presión.
No debemos perder la oportunidad de reconstruir una de los grades victorias
de nuestro estado del bienestar.
[1] https://historia.nationalgeographic.com.es/a/grandes-pandemias-historia_15178/4
[2] https://www.theguardian.com/world/2020/mar/31/how-will-the-world-emerge-from-the-coronavirus-crisis
[3] Virus de Inmunodeficiencia Humana
[4] https://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-estado-alarma-provoca-record-consumo-internet-madrid-202003171241_noticia.html
[5] https://www.ama-assn.org/practice-management/digital/ama-quick-guide-telemedicine-practice
[6] https://ticsalutsocial.cat/es/actualitat/estudi_econsulta/
[7] https://intouchhealth.com/telehealth-devices/intouch-vici/?gdprorigin=true
[8] https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20200410/48406931043/apple-google-asociados-crear-apps-contra-covid19.html
[9] https://web.gencat.cat/es/actualitat/detall/Nova-app-per-detectar-la-Covid-19-a-Catalunya
[10]https://edition.cnn.com/videos/world/2020/04/10/china-coronavirus-covid-19-tracking-app-culver-townhall-intl-hnk-vpx.cnn
[11] https://quibim.com/
[12] https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/global-research-on-novel-coronavirus-2019-ncov/solidarity-clinical-trial-for-covid-19-treatments
[13] Organización Mundial de la Salud
[14] https://www.harvard-deusto.com/el-futuro-ecosistema-de-la-salud-explorando-posibles-escenarios
[15] https://www.expansion.com/blogs/sociedad-empresa-digital/2020/05/28/la-transformacion-digital-y-el.html