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El jueves 4 de julio APRI reunió a expertos y profesionales en su  quinto Lobby Hour del año. En esta ocasión actuó de ponente Agustín Baeza, Director de Asuntos Públicos de la Asociación Española de Startups, quien habló sobre el valor e importancia de los asuntos públicos para startups, su función en los nuevos modelos de negocio y las distintas estrategias y posibilidades en la gestión de esas tareas por parte de  emprendedores.

Durante la charla, resaltó la importancia de que las startups y  los emprendedores incluyan dentro de su marco estratégico  y business plan las actividades de asuntos públicos, ya que  la innovación y la tecnología en la mayoría de las ocasiones avanzan más rápido que la propia regulación.  Por ello, en numerosas ocasiones se encuentran que sus iniciativas carecen de marco legal que las salvaguarde.

Ante esa falta de regulación, Baeza subrayó la  necesidad de crear una dinámica de trabajo conjunto entre las startups y  los gobiernos para que la innovación y la tecnología se ajusten a los intereses y necesidades de los distintos sectores de la sociedad.

Entre las herramientas de lobby para startups, el ponente  destacó el “grassroot lobby”, como movimiento ciudadanos de acción colectiva a nivel local para influir en un proceso de toma de decisiones de abajo a arriba. También el  lobby de datos”;  es decir, la aplicación del big data”  para analizar las opiniones de los ciudadanos, sobre cualquier asunto, en tiempo real, y así disminuir  la brecha que existe actualmente entre la política y la sociedad.

Sobre Agustín Baeza

Director de Asuntos Públicos de la Asociación Española de Startups y Vicepresidente de Xtrategas, Baeza es economista de formación, especializado en Asuntos Públicos, Comunicación y Sociedad Digital. Tiene una amplia experiencia en gabinetes estratégicos, gobierno corporativo y gestión integral de proyectos.

Le apasiona internet y el mundo digital, construir y desarrollar estrategias, conectar personas y organizaciones, escribir discursos, generar contenidos, y también la transformación social.

Ha trabajado con ministros, alcaldes, altos cargos, ejecutivos y directivos de grandes empresas, así como  organizaciones educativas, culturales e internacionales.

Sobre el Lobby Hour

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 Organizado por el Grupo de Trabajo Jóvenes de APRI, el Lobby Hour es un afterwork dedicado a los profesionales del lobby. Nace en el año 2013 con el objetivo de aglutinar a los profesionales del sector y crear un entorno de intercambio de experiencias en el campo de los public affairs y relaciones institucionales.

El jueves 6 de junio celebramos el cuarto Lobby Hour de APRI del año con Ana Lorenzo, Responsable de Asuntos Públicos de IKEA Ibérica y socia de APRI. Durante el coloquio Ana Lorenzo habló sobre el nuevo papel de las empresas en el entorno político y social, subrayando el significado y valor de la diplomacia corporativa y el creciente impacto de las estrategias de asuntos públicos para las empresas.

Para Ana Lorenzo, las empresas están ganando confianza y juegan un papel vital en su relación constante con el sector. Esta confianza las convierten en un agente de cambio y refuerzan su posición de influencia.  También subrayó que las empresas y sus dirigentes se han convertido en un agente de cambio importante e influyente. Puso como ejemplo, el caso del activismo feminista público de Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander y una de las 10 mujeres más poderosas del mundo o el de Marieta Jimenez, Presidenta y Directora General de Merck España,  que ha luchado en favor de la igualdad desde la compañía compañía.

Sobre Ana Lorenzo

Consultora, especializada en comunicación estratégica, asuntos públicos y RSE, actualmente es responsable de Asuntos Públicos de IKEA Ibérica. Ha sido asesora para el Gabinete de Presidencia del Gobierno de España y jefa de gabinete para España en la Vicepresidencia de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo (ECON). También ha trabajado en el tercer sector como directora de desarrollo e innovación en la Fundación SERES, y en el terreno de la innovación con la start-ups Sufragium. Además, es columnista de Actualidad Económica, vocal de la Junta Territorial de Alumni de la Universidad de Navarra en Madrid y vocal del Comité de Nuevas Iniciativas del Club Financiero. Es licenciada en periodismo por la Universidad de Navarra (2004) y ha desarrollado varios masters y posgrados de marketing (ESIC), políticas públicas (IESE e ICADE), protocolo (Escuela Diplomática de España), innovación (Deusto Business School) y sociedad civil (Universidad de Harvard).

Sobre el Lobby Hour

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Organizado por el Grupo de Trabajo Jóvenes de APRI, el Lobby Hour es un afterwork dedicado a los profesionales del lobby. Nace en el año 2013 con el objetivo de aglutinar a los profesionales del sector y crear un entorno de intercambio de experiencias en el campo de los public affairs y relaciones institucionales.

El viernes 17 y sábado 18 de mayo se celebró el 9º Encuentro Anual del Public Affairs Community of Europe (P.A.C.E AISBL) esta vez en la capital checa, Praga, bajo la hospitalidad de la Asociación Checa de Public Affairs, APAA. La jornada fue inaugurada por la Viceministra de Justicia de la República Checa, Klára Cetlov  y la Presidenta de APRI, Mª Rosa Rotondo, que ostenta también el cargo de Presidenta del P.A.C.E.

 

Como viene siendo habitual, el viernes se celebró una jornada en la que los miembros de la asociación organizadora, los del PACE y otros invitados, pudieron compartir su visión sobre la situación de los Public Affairs en Europa, su rol en Europa o su importancia para el proceso democrático en todos los países. Entre los ponentes, Isabelle de Vinck, Presidenta de la Asociación Europea de Consultoras de Public Affairs (EPACA), y Rui Faria de Cunha de la Sociedad de Profesionales de Asuntos Europeos (SEAP)Martin Ohridski, el Responsable de  de la Unidad de Transparencia de la Comisión Europea, Dominik Meier, Presidente de la Asociación Alemana de Consultores Políticos de `ge`pol, o David Ondracka, Director de Transparencia Internacional en la Rep. Checa.

 

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Además de un panel con los representantes de los partidos políticos más importantes del país sobre la regulación de los lobbies que actualmente está siendo objeto de tramitación en Chequia, contamos con la ponencia del Prof. Alberto Alemanno y otros destacados actores de la escena checa de los asuntos públicos como el Director de la Asociación de Seguros o de la Cámara de Comercio de EE.UU en dicho país.

 

La 2ª Asamblea General de la Asociación PACE tuvo lugar al día siguiente con la participación de los actuales miembros, representantes de las asociaciones nacionales de España, Italia, Alemania, Austria, Rumania, Eslovenia, Suiza, Serbia, Bélgica, Portugal y Grecia. En ella, se avanzaron los proyectos académicos y de comunicación que se desarrollarán este año entre los miembros, y se aprobó el presupuesto anual. Los socios decidieron además mantener sus próximas reuniones en Bélgica (2020) y Belgrado (2021).

 

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Sobre el P.A.C.E

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El PACE es un gran proyecto que se ha impulsado desde APRI desde su primera reunión en 2011. Desde entonces, ha destacado la importancia de la realidades del lobby en los distintos países europeos, reclamando su ordenación y abogando por la transparencia y la deontología profesional. Creada en el 2018, la Plataforma Europea de Asuntos Públicos (Public Affairs Community of Europe- PACE-) reúne a  todas las organizaciones nacionales de profesionales de asuntos públicos europeos, con el objeto de contribuir al desarrollo de procedimientos más transparente en la adopción de políticas públicas en toda Europa consolidando una democracia participativa dentro de los estados miembros.

El jueves 16 de mayo compartimos un nuevo encuentro en el Lobby Hour de APRI con Isabel Peñalosa, Directora de Relaciones Institucionales y Asesoría Jurídica de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), quién nos habló sobre la defensa de intereses de las fundaciones a nivel nacional y europeo.

Isabel repasó los principales asuntos de interés de las fundaciones españolas en material fiscal y legal, y explicó cómo la Asociación se relacionaba con sus distintos stakeholders. A su vez hizo un repaso de la actividad de la AEF en Europa. Habló sobre la elaboración del manifiesto sobre filantropía promovido por DAFNE (la Red Europea de Fundaciones y Donantes) y el EFC (el Centro Europeo de Fundaciones) con el apoyo de la Asociación Española de Fundaciones (AEF) que tiene por objeto hacer un llamamiento a los políticos europeos para que construyan en su próximo mandato un espacio único para la filantropía que permita disminuir las barreras que existen en la actualidad en este ámbito.

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Sobre Isabel Peñalosa

Isabel Peñalosa es Directora de Relaciones Institucionales y Asesoría Jurídica de la Asociación Española de Fundaciones, entidad a la que lleva vinculada profesionalmente desde hace más de una década. Experta en fundaciones y entidades sin ánimo de lucro, es licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Administración y doctora en Derecho por la Universidad del Rey Juan Carlos. Entre sus principales responsabilidades se encuentran asesorar y proporcionar recomendaciones a las fundaciones españolas sobre sus obligaciones legales y fiscales, y buenas prácticas de gobierno y otras herramientas de autorregulación. También es responsable de mantener el diálogo con los reguladores y de producir los informes y las propuestas que se requieren en cada ocasión.  A nivel europeo es coordinadora del comité legal de DAFNE, plataforma que agrupa a asociaciones de fundaciones europeas, y  miembro del consejo asesor del Internacional Center for non Profit Law.

Sobre el Lobby Hour

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Organizado por el Grupo de Trabajo Jóvenes de APRI, el Lobby Hour es un afterwork dedicado a los profesionales del lobby. Nace en el año 2013 con el objetivo de aglutinar a los profesionales del sector y crear un entorno de intercambio de experiencias en el campo de los public affairs y relaciones institucionales.

El pasado 24 de abril en el Lobby Hour tuvimos la oportunidad de compartir un coloquio con Yolanda Román, Directora de Public Affairs de UBER España sobre el papel de los profesionales de las relaciones institucionales, public affairs o lobby, y el futuro de la profesión.

Yolanda Román, habló de cómo han evolucionado estos profesionales a lo largo de las últimas dos décadas. Comenzaron siendo interlocutores entre los grupos de interés y las administraciones públicas, posteriormente se volcaron en la especialización y asesoramiento de contenidos, y por último se han centrado en la integración de las relaciones institucionales con la comunicación.

Ahora que la comunicación tiene un papel importante en los asuntos públicos, Yolanda apeló a la responsabilidad y a repensar las estrategias de public affairs y comunicación para ejercer mayor impacto. También habló de la necesidad de ser más creativos a la hora de ejercer la profesión.

Para Yolanda Román, los profesionales de los asuntos públicos desempeñan un importante papel en el proceso de toma de decisiones. Dijo que su futuro profesional deberá saber adaptarse al contexto en el que se mueve, desde la sensatez y moderación, con el fin de poner en valor el papel que juegan como interlocutores válidos.

 

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Sobre Yolanda Román

Yolanda Román cuenta con una larga trayectoria en el mundo de la incidencia política y comunicación corporativa. Ha experimentado las relaciones institucionales, asuntos públicos y el lobby desde varios ángulos: desde la vertiente política de una ONG, el asesoramiento en asuntos públicos de una consultora y el lobby de una gran empresa. Comenzó su andadura en el 2000 con Amnistía Internacional, como Coordinadora de Lobby y RRII en Bruselas. Posteriormente, ha sido Responsable de Incidencia Política y Campañas en Save The Children. En 2013 se incorporó a la consultora de comunicación y asuntos públicos Atrevia como Directora de Asuntos Públicos, y en el 2017 se embarcó en Naturgy, donde ejerció como Subdirectora de Asuntos Públicos y Reputación. En el 2019 se ha incorporado en UBER España como Directora de Asuntos Públicos para defender los intereses de la compañía en sus diferentes áreas de actuación.

Sobre el Lobby Hour

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Organizado por el Grupo de Trabajo Jóvenes de APRI, el Lobby Hour es un afterwork dedicado a los profesionales del lobby, de las relaciones institucionales y de los public affairs. Nace en el año 2013 con el objetivo de aglutinar a los profesionales del sector y crear un entorno de intercambio de experiencias en el campo de los public affairs y relaciones institucionales.

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Creatividad, mejorar la sociedad, flexibilidad o liderazgo basado en el pensamiento estratégico son algunas de las características más valoradas, en el plano profesional, por los Millennials. Estos datos resultan de especial interés, ya que según una proyección de la consultora Deloitte, en 2025, los Millennials representarán el 75% de la fuerza laboral del mundo.

¿Debe ser un buen lobista creativo y tener una visión estratégica? ¿Debe un buen lobista buscar las externalidades positivas para lo sociedad o ser capaz de adaptarse a los cambios? La respuesta es clara, sí. La misión del profesional de las Relaciones Institucionales es, en última instancia, buscar el punto de encuentro entre los intereses representados, el interés del decisor público y el interés de la sociedad; en definitiva, buscar la sostenibilidad del sistema a través de una visión crítica y panorámica del sistema político y económico.

¿El sector de los Asuntos Públicos integra muchas de las habilidades de los Millennials? De nuevo, creo que la respuesta es claramente afirmativa. El manejo integrado de los nuevos medios digitales, la capacidad de adaptación a los contextos cambiantes, o la búsqueda de retos profesionales, son algunas de las competencias que hacen de nosotros, jóvenes  de entre 20 y 35 años, grandes candidatos a ejercer la profesión de la representación de intereses.

No olvidemos que se ha producido un significativo relevo generacional tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado de España, en torno al 62% de los actuales diputados son nuevos en el puesto. Ésto lleva a la necesidad de que los profesionales del lobbying adapten sus mensajes y la forma de trasladarlos, algo que los jóvenes profesionales del sector ya integramos en nuestro toolkit.

Sin embargo, esta reunión de características favorables para el ejercicio profesional del lobbying por parte de los Millennials choca con el desconocimiento del sector por parte de éstos. Ni las oportunidades profesionales ni la oferta formativa existentes en el sector entran dentro del imaginario colectivo de los jóvenes que están finalizando sus estudios superiores y se enfrentan al reto de iniciar su carrera profesional. Las razones son múltiples, pero me gustaría destacar una: la ausencia de asignaturas específicas, en los centros universitarios, que aborden la representación de intereses como una profesión basada en metodología y deontología.

A modo de conclusión, quiero reivindicar el sector de las Relaciones Institucionales como un sector profesional joven, con muchos retos por delante, y fundamental para la articulación de los múltiples intereses que coexisten en una sociedad activa, transparente y democrática. Nuestro reto como “Grupo de Trabajo Jóvenes de APRI” es ayudar en la profesionalización del lobbying, a través de la realización de actividades con los centros universitarios y escuelas de negocio, como vía para la normalización de la actividad en España. Si logramos que los estudiantes universitarios conciban los Asuntos Públicos como una profesión con cuerpo teórico y práctico propios, habremos dado un paso importante hacia la consolidación de nuestra actividad.

Álvaro Sanz López

Álvaro es Consultor en Asuntos Públicos, miembro de la Junta Directiva de APRI e impulsor del GT Jóvenes de la asociación.

Twitter

@alsanz93

 

Desde el 1 de enero, la justicia puede imponer sanciones contra los lobbies que no se inscriban en el registro de la administración.

La presión aumenta sobre los grupos de presión. Desde el 1 de julio de 2017, los grupos de interés que tienen influencia sobre las autoridades públicas tienen la obligación de registrarse en un directorio puesto a disposición por la Alta autoridad para la Transparencia de la Vida Pública (HATPV por sus siglas en francés). Con motivo de los primeros seis meses de registro, la institución publicó hace unos días un primer informe que pasó inadvertido pero que contiene un análisis profundo de la identidad de los actores que ejercen presión sobre los funcionarios electos y representantes de la nación.

De acuerdo con el recuento hasta el día de hoy, hay unos  858 grupos de interés en el directorio. Una cifra que parece relativamente baja en comparación con otros países como Italia (1.680 registrados) o Canadá (5.731 registrados). Entre los actores registrados, hay multinacionales como LVMH, Google France o Facebook Francia, así como ONG como Greenpeace.

1 – ¿Qué es un lobby?

Para definir un grupo de interés, el HATPV ha utilizado, en el marco de la ley, tres condiciones relativamente precisas que implican ciertas obligaciones:

  • Un grupo de interés puede ser una entidad legal, es decir, una empresa (pública o privada), un bufete de abogados o una empresa de consultoría, un sindicato. “Un grupo de intereses también puede consistir solo en una persona física que ejerce como individuo, por ejemplo, un consultor o un abogado independiente.”
  • También debe realizar una actividad de representación de intereses, “es decir, toma la iniciativa de ponerse en contacto con un funcionario público para tratar de influir en una decisión pública.” Esto a menudo es una ley o regulación.
  • Finalmente, debe realizar esta actividad de manera principal o regular. “Esta es una actividad principal si dedica más de la mitad de su tiempo, durante un período de seis meses, a preparar, organizar y llevar a cabo acciones de representación de intereses. Por otro lado, será una actividad regular si solo ha logrado más de diez acciones de influencia en los últimos 12 meses.”

2 – ¿Cuáles son sus obligaciones?

Además del registro de los grupos de interés en el directorio, se les exige proporcionar información sobre la identidad de su organización y los temas sobre los que ejercen influencia o presión. También deben hacer una declaración anual de actividades ante el HATPV con datos precisos sobre el tipo de acciones que ha realizado, los funcionarios públicos con lo que han contactado (reuniones cara a cara, conversaciones telefónicas o intercambios de correo electrónico).

3 – ¿Qué sanciones se proporcionan?

La ley de 11 de octubre de 2013 sobre la transparencia de la vida pública ha previsto multas de hasta 15 000 euros y un año de prisión si los representantes no han cumplido sus obligaciones de información. También deben respetar otras reglas cuando entran en contacto con funcionarios electos o cuando organizan seminarios a los que invitan a funcionarios públicos. Un lobbista no debe:

  • ofrecer un regalo a un funcionario público;
  • remunerar a un funcionario público para que lo haga partícipe de una conferencia;
  • tratar de obtener información por medios fraudulentos;
  • vender la información o documentos que obtiene de un funcionario público.

4 – ¿A qué sectores concierne?

De acuerdo con la lista de lobbies publicada por la organización a finales de año, el medio ambiente se encuentra en la parte superior de la lista de los temas que los grupos de interés tratan con más frecuencia, seguidos de la economía y el sector laboral. Los representantes pueden, sin embargo, declarar hasta cinco sectores en los que ejercen influencia. Los inscritos en el registro forman parte principalmente de sociedades o de organizaciones profesionales como las que ilustra el siguiente gráfico:

Chart sobre lobbies en Francia

Reparto de lobbistas según el tipo de organización: sociedades, organizaciones profesionales, asociaciones y ONG, gabinetes de consejo y consulta, sindicatos, cámaras consulares y otros

 

5 – Una difícil fase de registro

La creación de este registro ha generado reservas y críticas. Esto se ha visto reflejado en la fase de registro, que ha demostrado ser “difícil”, dice la Alta Autoridad. “Hubo que realizar muchos esfuerzos educativos para informar y sensibilizar a los representantes de interés sobre esta herramienta.” También se ha pospuesto el calendario de registro en vista de todas estas dificultades y ya hay preocupación por su extensión a las autoridades locales a partir del 1 de julio de 2018.

“Debido a las numerosas interacciones que se producen diariamente entre los funcionarios electos locales y los actores de la vida económica y social local, se teme que la complejidad del dispositivo lleve a su eliminación.”

Por otra parte, la falta de recursos humanos del HATPV, que cuenta solo con 50 agentes, podría aumentar las dificultades de control según afirmaciones de Jean-Yves Lucas, referente de la asociación Anticor, especializada en la lucha contra la corrupción política en el diario Libération. “El problema es que el HATVP no tiene suficientes recursos humanos y financieros para hacer frente a todos los controles que se le piden de manera rápida”, hecho que supone una bendición para sus detractores.

 Grégoire Normand

Traducción: Fernando Magallanes

Artículo original

 

El plazo para participar en la consulta pública del Plan regional de Gobierno Abierto se abre mañana lunes. Todos los ciudadanos que lo deseen podrán hacer sus aportaciones al plan a través del Portal de la Transparencia (transparencia.carm.es), que se sumarán a las de expertos en la materia, más de 1.300 entidades y asociaciones y los empleados públicos de la Administración regional.

“El Plan regional de Gobierno Abierto tiene como objetivo mejorar la calidad democrática de las instituciones públicas y profundizar en la cultura de la rendición de cuentas en la Región, y queremos contar con la contribución de todos los sectores sociales para consolidar el notable avance en materia de Gobierno Abierto logrado en los últimos años”, destacó la consejera portavoz, Noelia Arroyo.

La Región de Murcia se convierte en la tercera comunidad en poner en marcha un plan de este tipo “con la singularidad de que este ha sido impulsado bajo la premisa fundamental de que sea el más permeable a todas las propuestas y aportaciones de la sociedad murciana”, apuntó la consejera. Así, la Región de Murcia se sitúa a la vanguardia nacional en materia de participación, colaboración institucional y transparencia y coloca a los ciudadanos en el centro de la toma de decisiones.

El documento inicial del Plan de Gobierno Abierto incluye 90 medidas estructuradas en torno a seis ejes: Transparencia y Derecho de acceso, Participación ciudadana, Colaboración, Datos abiertos, Buen Gobierno, y Evaluación de políticas públicas.

Entre las medidas concretas se encuentran iniciativas como el registro de lobbies, la Ley de Buen Gobierno y el código ético de altos cargos, la guía de datos abiertos, el Consejo Asesor de Participación Ciudadana y la guía del derecho a la información.

Además de la consulta pública destinada a todos los ciudadanos, se incorporarán las aportaciones de las entidades y asociaciones, las que ya realizaron los empleados públicos de la Administración regional, recabadas a través de una consulta realizada el pasado mes de julio, y las de expertos en la materia.

También se incluirán las propuestas de consejerías y centros directivos, la Red Regional de Municipios para la Participación Ciudadana, el Consejo de Transparencia de la Región, colectivos y entidades de todas las áreas. La consulta se mantendrá abierta hasta el 30 de noviembre.

Artículo original

Ya hay autores, como Edward T. Walker1 , que se atreven a hablar de la “uberización del activismo”, haciendo con ello referencia a la movilización de los ciudadanos como parte de la estrategia de lobbying e influencia de una compañía. El ejemplo de Uber es uno de los más sonados en Europa, pero no el único. Las compañías empiezan a sumar esta otra dimensión de la influencia, que sigue siendo política, pero utiliza como acelerador lo social.

Vivimos una transformación en la forma como las empresas influyen en la elaboración y desarrollo de las políticas públicas. Una transformación creativa, que tiene mucho aún de tabú, y que está en el backstage de muchas organizaciones, con y sin ánimo de lucro. Una transformación que amplía las posibilidades de diálogo y participación política de las empresas, así como del resto de grupos de interés2, porque, donde la mayoría solo ve en la política más incertidumbre, volatilidad y caos, una minoría ha sabido ver más actores (ciudadano o consumidor lobista), más issues (de impacto directo e indirecto en el negocio), más canales (off y online) y más eficiencia (gracias, principalmente, al big data).

Influir en política

En esa transformación las mejor posicionadas han sido las empresas unicornio3, como puede ser el caso de Uber, Pinterest, Spotify, Dropbox o Airbnb, y las medianas B2C. En las primeras, porque su juventud las hace carecer de los prejuicios que tienen las empresas tradicionales –cuando de activismo se habla, las empresas suelen verse enfrente de los ciudadanos y no a su lado. En las segundas, porque su estructura más ligera, y su contacto directo con el consumidor final, les permite adaptar estrategias y aprovechar oportunidades de forma mucho más ágil. En unas y otras porque son nativas digitales, pero también las empresas tradicionales se plantean qué otras opciones tienen cuando los espacios clásicos de influencia en la política se hacen menguantes y el escrutinio sobre la acción de gobierno se amplia, socializa y diversifica.

Cambiarán muchas cosas, pero el interés de las organizaciones por influir en la convivencia, no. Más al contrario, cada vez más grupos de interés van a competir por ocupar posiciones de influencia pública. Cuando hablamos de influencia en política, nos referimos a las estrategias, tácticas y acciones que los grupos de interés llevan a cabo de forma legítima (ética, estética, legal y crecientemente transparente), con objeto de modificar, frenar o impulsar políticas públicas. Y, en este punto, es relevante subrayar la idea de legitimidad. El lobby, para ser tal, ha de ser legítimo, no solo en su origen, sino también en el mensaje (qué pide), en el medio (cómo lo pide) y en el fin buscado (para qué lo pide).

¿Pero a qué obedece la acción de los grupos de interés en política? La democracia no es un modelo unilateral. La democracia es un proceso que mejora en la negociación y en lo gris. Existe un trasvase continuo de información e influencia entre lo público (instituciones públicas) y lo privado (grupos de interés) del que depende la calidad democrática de las sociedades occidentales. Cuanto mejor sea la calidad de esa relación, cuanto más plural, cuanto más matizada, mejor es la política pública resultante. Más, si cabe, en medio de la complejidad actual. En una reciente conversación un miembro del Congreso decía que uno de sus aprendizajes en política ha sido que no existe un “sí” o un “no” puros y que, a medida que escuchaba a los distintos actores implicados en un determinado asunto público, ya fuera la regulación de la prostitución o el establecimiento de una renta mínima universal, más dudaba, y, probablemente, fruto de la duda y la confrontación, mejoraba su decisión final. “Nunca he cambiado tantas veces mi posición original sobre un asunto público como ahora que estoy en política”. Y es que, en la disciplina de partido, también caben los matices.

Las empresas hacen política

En un escenario de creciente transparencia, accountability y participación ciudadana4, ¿qué rol deben ocupar los grupos de interés para incrementar sus posibilidades de influencia en la agenda pública? Como mencionábamos al comienzo de este artículo, existen cuatro vectores clave de movimiento: más actores, más issues, más canales y más métodos.

Más actores. No solo hacen lobbying las empresas grandes y las ONG, los sindicatos o las patronales. Al diálogo con los poderes públicos se han ido sumando nuevos actores. La lenta normalización de las relaciones entre actores públicos y privados ha traído consigo que empresas o entidades que antes jamás se habrían atrevido a tocar las puertas de los parlamentos o los gobiernos, ahora lo hagan.

Lo hacen por razones intrínsecas: 1. sienten legitimidad para hacerlo (pedagogía de la responsabilidad pública), 2. se unen a otros a través de alianzas (representatividad), 3. invocan a sus clientes o fans haciéndoles partícipes del problema y protagonistas (grassroots). Y lo hacen, también, por razones extrínsecas como es el propio hecho de que las barreras de acceso o influencia en lo público son ahora menos, gracias a la oportunidad digital.

Más issues. Los grupos de interés, en términos generales, se involucraban en aquellos issues que directamente impactaban con su negocio (entendido en su sentido más amplio). Con el paso del tiempo, los grupos de interés fueron haciendo lobbying sobre cuestiones que podrían afectar, directa o indirectamente, en su reputación o la del sector en el que actuaban. Un ejemplo sería el del vino en España a comienzos del siglo XXI o, previamente, el azúcar. Ambos ganaron, al menos durante un tiempo, la batalla de la legislación gracias a un trabajo intensivo en la agenda mediática y la opinión pública. Un tercer nivel sería el de la responsabilidad con la comunidad o con el ‘momento’, que hace que los grupos de interés hagan lobbying también desde el compromiso con unos valores y con una visión de sociedad. Es el denominado lobbying for good5 o lobbying social, del que IKEA o Unilever pueden dar buenos ejemplos. Las cuestiones medioambientales fueron las primeras elegidas para desarrollar este tipo de prácticas, pero no serán los últimos ni los más valientes. Seguimos con la mirada en el negocio, pero a la rentabilidad económica le pedimos rentabilidad social y responsabilidad, incluso, política.

Más canales. El lobby legítimo era un lobby, fundamentalmente, de despacho. A los encuentros directos con políticos le siguieron encuentros con los allegados de los políticos, aquellas personas que podían tener influencia sobre aquéllos. A la información interesada se le pidió opinión, a ésta análisis, al análisis contraste, etc., y fuimos del cóctel y el pasillo, a las reuniones formales, y de ahí a los estudios de terceros y las encuestas, a las conferencias y visitas sobre el terreno, a los expertos independientes y las formaciones sobre temas complejos, etc. Y llegó lo digital y las posibilidades se multiplicaron y las barreras se redujeron y hoy hay muchos que, incluso, hacen lobbying por whatsapp. “Venga, al grano”.

Más métodos. El lobbying ha construido campañas y estrategias desde la intuición al análisis. Ha introducido herramientas cuantitativas y cualitativas de la sociología, incluyendo, claro, la observación de los comportamientos –coyunturales o no- de los partidos políticos y los actores políticos. Como ya ocurre en las campañas electorales, las campañas de lobbying y advocacy se sofisticarán y harán más eficientes y efectivas gracias a las posibilidades del big data.

En Estados Unidos y Gran Bretaña, sobre todo, empezamos a ver mucho de este out of the box. Pero, cambie lo que cambie en la gestión de la influencia en la política, el objetivo perseguido por las compañías seguirá siendo el mismo: proteger o mejorar el negocio y/o la reputación. Algo muy similar a lo que a comienzos del siglo pasado señalaba Edward Bernays sobre el papel de la propaganda en los ciudadanos: “por muy sofisticada y cínica que se vuelva la actitud del público hacia los métodos de la publicidad, éste siempre tendrá que responder a las demandas básicas, porque siempre necesitará comida, se pirrará por divertirse, aspirará a la belleza o acatará al liderazgo”.

El lobbying en el laboratorio

A lo largo de la historia la sociedad ha sido objeto de influencia con un fin de ordenación, control, movilización o dirección. La religión, por ejemplo, ha sido un productor máximo de narrativas que generaran un cierto orden y modelo de sociedad (valores, comportamientos, aspiraciones, etc.). El mainstream que vivimos es producto de una socialización más o menos consentida (más o menos necesaria). La sociedad, en forma de masa o “multitud”, es el eje sobre el que ha pivotado la toma de decisión pública. A él se sumaron, con la hegemonía del capitalismo, las corporaciones empresariales (las marcas) con un fin comercial, el de ser deseables, aspiraciones y objetos de consumo elegido.
Las corporaciones que quieren influir en las políticas públicas habrán de hacerlo teniendo muy en cuenta el clima de opinión social y mediática al respecto. Y si no existe tal, crearlo; si es contrario, alterarlo; y si es a favor, subrayarlo. Con ética, estética y transparencia, esa es la clave. Y es diferencial porque ya dijo Nietzsche que la verdad absoluta no existe y sí existen las perspectivas. Trabajemos pues en las perspectivas. Y en ellas, y desde ellas, antes incluso de traspasar la frontera de la posverdad, hay mucho que hacer. Es lo que podríamos denominar de lobbying de laboratorio, un lobbying de carácter indirecto, que se desarrolla en la opinión pública y que se contrapone al lobbying de salón, que es aquel que se ejerce de forma directa con los decisores de las políticas públicas de que se trate. Lo hace Greenpeace, lo ace Wall-Mart. Lo harás tú.

De la gestión de la influencia a la gestión del consentimiento 7

Las empresas han hecho un verdadero esfuerzo por ganar influencia en los despachos en los que se tomaban decisiones. Nunca ha dejado de ser importante el acceso al decisor. Y nada de eso cambiará demasiado, excepto el hecho de que más importante que la gestión de la influencia para acceder, habrá de ser la gestión de consentimiento social a la decisión pendiente de tomar. De forma que cuando los grupos de interés accedan al decisor, parte del trabajo esté ya hecho y la opinión pública [los votantes] no sea un riesgo para el político.

Y es que, después de la coerción –en el entendido optimista y generoso de que, en las sociedades postmodernas, y a pesar de Donald Trump, vivimos en la postcoerción-, la fórmula para cohesionar, dirigir y dar estabilidad a las sociedades cambiantes pasó por lograr la convicción del otro –del sujeto o multitud gobernada- y, cuando ésta se torna inasible, al menos su consentimiento. Vivimos en sociedades que consienten políticas –en el sentido de aceptar sin convicción-, pero que no se ilusionan con ellas. Consentimos medidas excepcionales (congelación de salarios), restricciones (al tráfico) o copagos (sanitarios), por poner solo tres ejemplos, fruto de una pedagogía social que nos señala que ese es el camino más adecuado aquí y ahora. El consentimiento es una resignación activa que da forma moral y convivencial a la sociedad que consiente y ofrece, por ello, una oportunidad para el lobbying por venir.

La cuestión que le sigue a la gestión del consentimiento tiene que ver con el tiempo porque, como dice Daniel Innerarity8, el medio en el que se desarrolla la política es el tiempo, pero nos estamos quedando sin tiempo para la política analógica. Los cambios regulatorios que requieren los sectores y las empresas tardan mucho, demasiado porque el reloj de la política es al de los negocios, lo que el reloj geológico al biológico. ¡Y qué decir en el caso de los negocios digitales! Las empresas de Silicon Valley han tardado en ir a Washington, pero, del prototipo a la patente, la principal barrera que se encontraron no fue técnica ni tecnológica sino regulatoria y, si me apuran, de comprensión del fenómeno y de las ganancias y pérdidas que generaba fuera de Silicon Valley. ¿Cuándo es un buen momento para regular los drones? ¿Y la inteligencia artificial? ¿Y el modelo de negocio de Airbnb o Uber?

Y, por último, en cada uno de estos casos, ¿buscamos que se regule desde el problema o desde el síntoma? Clay Shirky 9 hace mención al Gin Craze (“locura de la ginebra”) que padeció la sociedad londinense del siglo XVIII al punto que hubo una verdadera alarma social por los índices de alcoholismo que alcanzó. Las autoridades lo intentaron todo, con leyes que prohibían aspectos a lo largo de toda la cadena de valor de la ginebra, desde la producción a su venta final. Lo intentaron todo menos entender qué ocurría. Eso llegó mucho tiempo después, cuando al fin se comprendió que el problema no era la ginebra sino la razón por la cual se consumía en aquellas cantidades desorbitadas. Era el malestar social y las duras condiciones de vida que Londres ofrecía, fruto de la industrialización y el crecimiento poblacional descontrolado. Fueron las mejoras en éstas las que ayudaron a reducir los índices de consumo de ginebra.

Si, como decía Henri Bergson, el tiempo es duración, la única alternativa posible, hoy, es ganarle tiempo a la decisión política. Y solo se gana tiempo haciendo evidentemente necesario el cambio buscado -trabajando- la perspectiva y el consentimiento social. Pensemos en cualquiera de los ejemplos mencionados. La única palanca para acelerar los cambios regulatorios que están por llegar reside en identificar bien el objeto sobre el que queremos trabajar (el problema o el síntoma), facilitarle al máximo el trabajo a aquel que habrá de tomar la decisión, buscar el consentimiento de las partes implicadas (afectados), identificar transiciones justas entre lo viejo –modelo anterior- y lo nuevo –modelo propuesto- y convertirse en parte de la solución. De ahí la ‘uberización del activismo’ con la que iniciábamos este artículo. Porque gracias a tener más actores, más issues, más canales y más métodos, tenemos también más herramientas para enfrentar cómo influimos en la toma de decisión política, en la convivencia.

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