Archive for year: 2021

  • La Asociación francesa de consultores de lobby se suma a una organización que ya agrupa a asociaciones nacionales de lobistas de 13 países europeos y representantes de otros 2.
  • El PACE ha vuelto a poner en valor la necesidad de cooperar para contribuir al desarrollo y normalización de la profesión de los lobistas en Europa.

Madrid, 11 de junio de 2021

María Rosa Rotondo ha sido reelegida por unanimidad como presidenta de la Asociación Europea de asociaciones nacionales de lobistas (Public Affairs Community of Europe -PACE-) en la Asamblea General celebrada esta semana. María Rosa preside desde hace 3 años la organización europea, cargo que compagina con la presidencia de los lobistas españoles agrupados en APRI.

De esta manera, la Asociación Europea de asociaciones nacionales de Asuntos Públicos (PACE) continuará defendiendo la profesión de los lobistas a nivel europeo con una Junta Directiva en la que acompañan a la Presidenta, Dominik Meier (de´ge´pol, Alemania); Micol Bertoni (Il Chiostro, Italia); Laura Florea (RLRA, Rumanía), Vaclav Nekvapil (APAA, República Checa) y Stefaan Fiers (Bepact, Bélgica).

En palabras de María Rosa Rotondo “la renovación de la Junta permitirá continuar con el objetivo del PACE de fortalecer una comunidad de profesionales de las relaciones institucionales, asuntos públicos y lobby a nivel europeo, donde compartir experiencias sobre la profesión y la consolidación del sector. Asimismo, seguiremos, respaldando la creación de asociaciones nacionales de lobistas, pues creemos que ejercen una labor fundamental en la normalización del sector en Europa”.

La Asamblea General del PACE, también ha aprobado la entrada de la asociación de lobistas de Francia, Association Française des Conseils en Lobbying et Affairs Publiques (AFCL), con lo que ya son trece los países integrados en esta organización que representa a las asociaciones de los principales países europeos.

La Asamblea General Ordinaria de PACE 2021, ha vuelto a poner en valor la necesidad de trabajar conjuntamente para contribuir al desarrollo de la regulación, normalización y profesionalización del lobby en toda Europa para impulsar procedimientos transparentes que fomenten la presencia y reconocimiento de la profesión.

Carlos Parry, Head of Government Affairs de Astrazeneca España y socio de APRI

Gracias de nuevo a APRI por darme la oportunidad de poder compartir una breve reflexión con los compañeros que nos dedicamos, con pasión, a transformar las sociedades de las que formamos parte, a través de nuestro trabajo, como profesionales de las relaciones institucionales.

En los últimos meses, hemos tenido buenas noticias los profesionales de las relaciones institucionales en España con el inicio del proceso legislativo para regular nuestra actividad, por ser una pieza clave en el camino a seguir profesionalizando la actividad que desarrollamos.

Aunque el proceso legislativo no es la única vía para seguir avanzando, ya hemos dado grandes pasos, en los últimos años, con iniciativas tan importantes como la creación de APRI o la firma de todos sus socios del código de conducta que nos compromete con una forma de actuar transparente y ética.

Hasta aquí bien, pero aún nos queda mucho camino por recorrer y poder decir que hemos llegado donde queríamos llegar. En España seguimos estando a años luz, si lo comparamos con el reconocimiento y la regulación de los lobbies en Bruselas o Washington.

En nuestro país sigue predominando esa visión de que un buen profesional de las relaciones institucionales es aquel que tiene una super agenda de contactos, y todavía sigue habiendo muchas personas que así se venden. Pero en este sentido, me vais a permitir decir que, en mi modesta opinión, es un gran error que puede lastrar nuestra imagen y nuestra profesionalidad.

Es importante tener una buena agenda de contactos, por supuesto, pero no solo para un profesional de las relaciones institucionales, también lo es para un CEO, un DIRCOM o cualquier función estratégica de una empresa. Pero no solo podemos ser valorados por nuestra agenda, ya que eso nos limita a quién podemos llamar o ver para hacerle llegar nuestro propósito.

La clave está en la estrategia, en definir claramente el objetivo de nuestra labor en el que proyecto laboral en el que estamos inmersos. Es la base que determinará nuestra influencia y poder transformador. Porque sin una estrategia que nos permita definir a qué publico queremos dirigirnos, quienes van a ser nuestros aliados o simplemente, un buen mensaje, no vamos a lograr nunca ninguno de nuestros objetivos.

El mundo está en un proceso de transformación constante, los cambios incluso en el poder cada vez más frecuentes, y la agenda va perdiendo su valor. Estamos en el momento de la estrategia, ese es realmente nuestra contribución y valor.

Esta es una reflexión que quiero compartir con vosotros y quiero hacer en voz alta, porque en gran parte de la percepción que se tiene de nosotros solo la podremos cambiar con nuestro trabajo. Nosotros somos responsables de lo que vendemos como valor añadido.

Hace unos meses en este mismo foro publique otro artículo en el que explicaba el valor añadido que aportábamos a nuestras empresas, es necesario más que nunca que seamos conscientes de que con nuestro trabajo y nuestro buen hacer podemos ayudar a nuestras empresas, pero también podemos ayudar a profesionalizar nuestra labor.

Y esta profesionalización debería ser parte de nuestro propósito diario para que además de valorar nuestra experiencia o nuestra capacidad de relacionamiento, seamos valorados por nuestra visión estratégica.

Sin visión estratégica no hay éxito.

  • Los lobistas españoles satisfechos por la aprobación de la propuesta de reforma del reglamento sobre relaciones de grupos de interés y diputados
  • María Rosa Rotondo: “El diálogo entre intereses públicos y privados es fundamental y su regulación garantiza la transparencia del debate democrático

Madrid, 26 de mayo de 2021

La Asociación de Profesionales de Relaciones Institucionales (APRI) – la entidad que representa a los profesionales españoles del sector del lobby y asuntos públicos -, acoge con satisfacción la toma en consideración de la propuesta de reforma del Reglamento del Congreso que prevé regular las relaciones de los lobistas o grupos de interés con los diputados, regulación que APRI viene demandando desde hace más de una década en España, para tener una regulación similar al Registro de Transparencia que ya existe en el Parlamento, la Comisión Europea y el Consejo de la UE.

A la propuesta del Grupo Parlamentario Socialista que se ha debatido en el Pleno del Congreso de esta semana, y ha salido aprobada 207 votos a favor, 53 en contra y 88 abstenciones, se suma también la propuesta presentada por el Grupo Parlamentario Popular. Ambos textos coinciden ampliamente con las posición de APRI, que define como lobista o grupo de interés a todo aquel que trate de influir sobre el proceso de adopción de una decisión pública. Proponen igualmente, el establecimiento de un registro de grupos de interés público y obligatorio en el Congreso, que incluya el compromiso de cumplir con un código conducta y cuyo incumplimiento derivará en la aplicación del régimen sancionador. Ambas propuestas también prevén las existencia de una huella normativa pública que muestre los cambios ocurridos durante el proceso de tramitación de una norma o política pública.

Para los lobistas, la regulación de las relaciones entre los poderes públicos y lo grupos de interés en el poder legislativo traerá un impacto positivo, ya que garantizará la transparencia en la toma de decisiones, reforzará la seguridad jurídica de las normas y facilitará la igualdad de trato y acceso a los representantes públicos bajo unos mismos criterios éticos para todos los grupos de interés.

María Rosa Rotondo, presidenta de APRI, ha declarado: “El diálogo entre intereses públicos y privados es fundamental, y tanto la iniciativa del PSOE como la del PP cuyo objeto es regular las relaciones entre diputados y los grupos de interés, garantiza la transparencia del debate democrático y disminuye el efecto de desafección ciudadana hacia las instituciones públicas y los políticos”.

APRI recuerda que la Constitución Española diseña un proyecto de democracia no solo basada en la representación, sino también en la participación directa de los ciudadanos en los asuntos públicos. Por este motivo, la Asociación desde sus inicios, ha abogado por regular la participación de los grupos que representan ideas e intereses en el proceso de toma de decisiones públicas y de elaboración de normativa, una cuestión que, además, la mayoría de las democracias modernas han considerado necesario implementar.

Sobre APRI

Fundada en el año 2007 por profesionales de las relaciones institucionales y asuntos públicos en España, APRI nació para cubrir un vacío en la representación y asociacionismo en esta profesión. Su objetivo es hacer de las relaciones instituciones y el lobby una profesión de reconocido prestigio y valor para toda la sociedad y, en especial, para los responsables de todo tipo de organización, como compañías, ONG o asociaciones empresariales. Una profesión que sirva como nexo más eficaz entre los legítimos intereses de la sociedad civil y las decisiones de interés general que toman los decisores políticos y los restantes poderes públicos de la Administración Central y de sus Comunidades Autónomas y Ayuntamientos.

APRI cuenta con más de 150 profesionales y 14 organizaciones que abogan por la normalización de la actividad a través de la creación de un registro de grupos de interés, similar al Registro de Transparencia que ya existe ante el Parlamento y la Comisión Europea. APRI es, además, fundador y miembro de la Plataforma Europea de Asuntos Públicos (Public Affairs Community of Europe- PACE-) creada en el 2018 como plataforma de todas las organizaciones nacionales de profesionales de asuntos públicos europeos.

Anexo 1: Propuesta de regulación de APRI

Victoria Troyano Fernández, Responsable de Comunicación y Asuntos Públicos de la Asociación Europea del Cáñamo Industrial (EIHA)

Empezaré este artículo con una palabra: cannabis.

Ahora, escribid en un papel, o en cualquier soporte digital que tengáis a mano, las tres primeras ideas o imágenes que os haya evocado este término.

(…)

Bien. He hecho este mismo ejercicio con familiares y amigos, pero en este caso el sujeto del experimento ha sido lobby. Os enumero a continuación las respuestas que más se han repetido:

Grandes empresas, corrupción, influencia, intereses, presión, dinero, políticos.

Me atrevo a imaginar que, en el caso de cannabis, algunos de los términos ganadores incluyen planta, droga o marihuana, y que pocos (o quizá ninguno) habréis escrito sostenibilidad, agricultura o medioambiente, al igual que durante mi humilde experimento casero no recibí ningún Whatsapp con las palabras proceso democrático, regulación o transparencia.

Surge entonces la siguiente pregunta: ¿qué razón nos lleva a escribir unos términos y no otros? Una posible respuesta es que pensamos mediante marcos. Parafraseando al lingüista cognitivo George Lakoff, un marco sería una estructura mental que determina la manera que tenemos de percibir y entender la realidad. Los marcos están formados por ideas, que a su vez se transmiten mediante el lenguaje. Algunos, como los que envuelven los términos que he usado como ejemplo, están fuertemente arraigados en lo que Lakoff llama nuestro «inconsciente cognitivo». Esto quiere decir que, al oír, leer o pronunciar una palabra, nuestra mente automáticamente evoca toda una serie de conceptos. Dicho esto, si quisiéramos inducir a pensar de forma diferente, deberíamos empezar por cambiar el modo en que comunicamos.

El hecho de haber empezado este artículo escribiendo cannabis no ha sido casualidad ni provocación. Trabajo en el sector del cáñamo industrial, y a diario me encuentro ante la dificultad (añadida) de defender los intereses de un sector que, pese a tener un gran potencial medioambiental, agrícola y económico, evoca mapas mentales nada favorables para que, por ejemplo, nos reciba un eurodiputado o iniciemos un diálogo con un grupo de interés sin percibir un halo de incomodidad que traspasa hasta la pantalla del ordenador.

Al objeto de investigar la influencia de los marcos mentales en la práctica de los asuntos públicos, empecé a analizar la manera en que comunicábamos, desde una nota de prensa, hasta un correo electrónico o una conversación virtual.  Comprobé entonces que repetíamos frases como «El sector está condicionado por leyes injustas que prohíben (…)» o «Es irracional que se discrimine el cáñamo frente a otros cultivos», entre otras. En mi opinión, este lenguaje transmite las siguientes ideas: ‘víctima’, ‘agresividad’ y ‘prohibicionismo’, que no hacen más que reforzar el mapa mental negativo de cannabis. Entonces me pregunté, ¿son estos los marcos que queremos activar en nuestro interlocutor a la hora de construir un diálogo?, ¿qué pasaría si adoptáramos la estrategia contraria y enmarcáramos las mismas ideas con un lenguaje diferente y menos «reactivo»? Por ejemplo: «El sector requiere una regulación adecuada que posibilite (…)» o «Pedimos una igualdad de condiciones para el cultivo del cáñamo».

Podemos advertir (evidentemente, esto es un análisis preliminar y un par de ejemplos no son suficientes para comprobar una hipótesis) que, efectivamente, las palabras que usamos para enmarcar la idea que queremos comunicar pueden determinar que en la mente de nuestro interlocutor se active un mapa mental u otro, y esto debería tenerse en cuenta a la hora de hacer lobby, especialmente cuando « no jugamos en casa», algo que puede suceder a menudo.

Por último, también observé que, conscientemente, evitábamos usar la palabra cannabis, favoreciendo el término cáñamo, probablemente por intentar suavizar el «efecto recelo» de nuestro oyente. Entonces tomé consciencia de que me sucedía lo mismo a la hora de utilizar la palabra lobby, la cual sustituyo a menudo por asociación. Imaginad que digo que trabajo en el «lobby del cannabis» en lugar de en la «asociación del cáñamo industrial», genera un efecto distinto, ¿verdad? Sin embargo, estoy diciendo prácticamente lo mismo. Esto me lleva a pensar si deberíamos abogar por mantener un lenguaje más «políticamente correcto» como podrían ser asociación y cáñamo en detrimento de lobby y cannabis (por seguir con nuestros ejemplos), o si tendríamos que defender una actitud más «purista», llamar a las cosas por su nombre, y transformar el marco «desde dentro» a través de la forma en que comunicamos nuestros intereses. Dejo la cuestión abierta, y os animo a reflexionar sobre cómo influyen los marcos conceptuales en vuestro día a día como profesionales de las relaciones institucionales.

El pasado viernes 23 de abril el Comité Económico y Social Europeo (CESE) organizó un coloquio online para que los socios de APRI conociesen de cerca el funcionamiento de esta institución europea. Durante el coloquio virtual, los miembros de APRI tuvieron la oportunidad de familiarizarse con el funcionamiento del CESE y el papel que juega en el proceso de toma de decisiones de la UE.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE o EESC por sus siglos en inglés) es una de las instituciones más antiguas de la UE y se creó para representar los intereses económicos en Europa. Hoy en día funciona como una asamblea con representantes de cada país—España tiene 21 representantes. Las instituciones de la UE no tienen obligación de escuchar a los representantes, sino tener en cuenta el consenso que se alcanzan en estas asambleas. Los representantes de la asamblea trabajan para llegar a un consenso respecto a los diferentes intereses en la UE, para que los legisladores sepan dónde están los intereses europeos comunes y qué tipo de oposición esperar. Hay varios representantes del APRI en los comités del CESE.

La conferencia comenzó con Beatriz Porres, Jefa de la Unidad de Visitas y Publicaciones del CESE, que explicó la institución y presentó a varios participantes.

El siguiente ponente, Juan Alfonso Herrero, vocal de la Junta Directiva del APRI y Director de Asuntos Europeos de Mercadona, habló sobre APRI y su misión, antes de dar la palabra a dos ponentes del CESE.

Georgios Meleas presentó algunos elementos sobre los planes de recuperación Post-COVID y la importancia de la democracia participativa. El CESE realizó una encuesta en todos los Estados miembros y comprobó que las organizaciones de la sociedad civil no participan al grado que esperaba la Comisión. El CESE ha sido muy activo últimamente para reunirse con los stakeholders.

Tatiana Adamisova, destacó que el CESE se trata de un órgano consultivo, y no de un grupo de presión, cuya función principal es asesorar a las tres instituciones principales de la UE: la Comisión, el Parlamento y el Consejo. Estas relaciones se formalizan mediante acuerdos y protocolos de cooperación. La pandemia no ha afectado tanto a las actividades del CESE debido a que la mayoría de los representantes viven en los Estados miembros y tienen fuertes conexiones con grupos locales de la sociedad civil. En este sentido, subrayó la importancia de una fuerte conexión con la sociedad civil y los comités nacionales de los Estados miembros.

En la segunda parte de la conferencia, los ponentes destacaron la importancia de ejercer presión en todas las fases de la legislación en la Unión Europea, de encontrar un consenso dentro de las organizaciones y de inscribirse en el Registro de Transparencia de la UE.

Benedikt Wiedenhofer, de la organización de empresarios de la UE Business Europe, explicó que hay varias herramientas de abogacía que una organización puedan utilizar. Business Europe está formada de 40 miembros en 35 países, incluidos los 27 Estados miembros, y representan a las pequeñas, medianas y grandes empresas. Entre sus prioridades se encuentran las relaciones internacionales, centradas en la política de comercio interior e inversiones de la UE, con grupos de trabajo dedicados a la OMC con diferentes prioridades regionales. Los stakeholders con las que trabajan principalmente son instituciones con sedes en Bruselas, también trabajan con embajadas y confederaciones de terceros países.

Jean-Baptiste Boucher subrayó la importancia de distinguir entre la abogacía y el lobbying antes de presentar la misión y los objetivos del Copa-Cogeca. El Copa representa los intereses de los agricultores europeos, mientras que la Cogeca representa los intereses de las cooperativas agrarias. Afirmó que es importante encontrar el nivel de consenso más alto dentro un lobby o grupo de interés y que es importante comunicar el consenso a otros para encontrar aliados comunes. Este proceso del lobbying generalmente comienza con una consulta pública en la Comisión de manera que dar “dirección a la grada en la ballesta.”

Desde el punto de vista de la Comisión Europea, Tzonka Iotzova explicó cómo se trata a los consumidores y a los lobbies, así como los procesos que se utilizan en la Comisión. Según sus comentarios, es imprescindible inscribirse en el Registro de Transparencia si un lobby o grupo de interés quiere ser escuchado o unirse a un grupo de expertos.  

Lorenzo Repetti, en representación de Confederación de Sindicatos de la UE, que representa a más de 45 millones de trabajadores, volvió a destacar en la importancia de negociar a todos los niveles.

Por ultimo, Felipe Medina, miembro del CESE concluyó con comentarios sobre la comunicación, el consenso y la búsqueda de puntos comunes. En Bruselas, “si no eres una de las personas que almuerza en la mesa, eres la comida” de esta manera el CESE puede permitir un espacio para comprometerse con los temas que se sirven en la mesa.

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