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Madrid, 14 nov (EFE).- El primer año de legislatura ha traído modestos avances en materia de género, salarios y medio ambiente, pero están bloqueados la reforma de la LOMCE, la renta mínima o medidas sobre infancia y cooperación al desarrollo, según Polétika, que da al Gobierno y al Parlamento una nota media de “insuficiente”.

Compuesta por más de 500 ONGs y movimientos sociales, esta iniciativa ha analizado la actividad ejecutiva y parlamentaria en once temáticas: infancia, género, conflictos internacionales, sanidad, educación, cooperación al desarrollo, transparencia, cambio climático, fiscalidad y protección social.

Y el resultado ha sido “decepcionante”, porque a pesar de la “intensa actividad política”, el bienestar de las personas “no ha ocupado el protagonismo debido”, subraya en su informe, en el que lamenta el bloqueo “constante” de iniciativas contra la pobreza y la desigualdad por parte del Gobierno y la mesa del Congreso.

Así ha ocurrido con una Iniciativa Legislativa Popular para destinar una prestación a 1,8 millones de familias con bajos ingresos y sin derecho a subsidio por desempleo y que desde hace 21 meses permanece “secuestrada por el Gobierno”.

En Educación se han dado “escasos avances y mucha incertidumbre” cuando, según Polétika, es preciso derogar la LOMCE y abrir un proceso de diálogo “real y abierto” con toda la comunidad educativa y la sociedad civil y revertir los recortes y aumentar la inversión.

Mientras, la infancia “necesita políticas adecuadas que garanticen sus derechos”, y aunque todos los grupos han presentado iniciativas, es necesario concretar medidas, que se avance en legislaciones pendientes y que se definan dotaciones presupuestarias.

También ha sido “insuficiente” la protección de civiles en conflictos internacionales, ya que el Gobierno ha incumplido su compromiso de acogida de refugiados y “sigue sin dar signos de que la agenda humanitaria esté entre sus prioridades”, demostrando su “falta de voluntad política” frente a un Parlamento que, en este caso, ha sido “mucho más activo y exigente”.

Su actividad “necesita mejorar” en lo referente al cambio climático pues, ante un escenario de “urgencia climática” como el actual, con la peor sequía en 20 años y un aumento histórico de las temperaturas, “sorprende la lentitud” en la adopción de medidas.

Igual ocurre con la violencia de género, porque el pacto de Estado aún no ha sido implementado y su ejecución presupuestaria no está garantizada.

Además, la situación actual de la cooperación internacional es “insostenible” y el Gobierno debe mejorar la contribución e influencia global de España para luchar contra la pobreza extrema y la desigualdad.

En lo sanitario, solo destacan algunos anuncios de iniciativas para modificar la práctica de negociación de los precios para nuevos medicamentos y para avanzar en la transparencia del acceso a datos de salud, pero la actual legislatura consolida el “sistema más insolidario e ineficiente” que se emprendió hace cinco años.

Polétika también critica la ausencia de medidas para reforzar la progresividad del sistema fiscal y que las que ha habido de lucha contra el fraude “han sido escasas y de muy corto alcance”; si bien ha detectado “leves mejoras” en la fiscalidad de las empresas, están enfocadas a “garantizar la recaudación en el corto plazo a costa de comprometer los ingresos de años posteriores”.

Aunque celebra el aumento del salario mínimo interprofesional en un 8 %, exige subidas anuales significativas para que alcance los 1.000 euros a finales de legislatura.

Respecto a la brecha salarial de género, tanto Gobierno como el PSOE y Podemos proponen obligar a las empresas a ser transparentes en los sueldos, consenso que “acerca a una posible iniciativa concreta en la desigualdad salarial entre hombre y mujer”.

Por último, ha habido “debates importantes” para avanzar en materia de Transparencia, como son la reforma de la Ley de transparencia y la regulación de la actividad de los lobbies, pero “ninguna de estas iniciativas se ha traducido aún en la aprobación de medidas concretas”. EFE

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El Consejo de Ministros ha aprobado un nuevo Real Decreto sobre la Memoria del Análisis de Impacto Normativo (MAIN) para adaptarla a los recientes cambios regulatorios e incorporar aspectos novedosos.

La Memoria del Análisis de Impacto Normativo debe acompañar a todos los Anteproyectos de Ley y Proyectos de Reales Decretos-leyes, Reales Decretos Legislativos y normas reglamentarias. La modificación regulatoria que ahora se acomete responde al reto de elaborar una normativa cada vez más simple y clara que suponga un cumplimiento lo menos costoso posible para las empresas y ciudadanos.

En definitiva, el nuevo texto se adapta, de esta forma, a las novedades de las nuevas leyes administrativas y a las recomendaciones y buenas prácticas de la OCDE y de la Unión Europea. Propone, además, mejoras en la elaboración de las normas con la finalidad de conseguir una regulación más eficiente.

Novedades

Para ello, el nuevo Real Decreto incorpora las siguientes novedades:

  • Se explicarán, en su caso, las razones por las que no entra en vigor el 2 de enero o el 1 de julio una norma con obligaciones para personas que realizan actividades económicas.
  • Se realizará el “Test Pyme” (verificar el efecto de la norma en las pymes), de acuerdo con la práctica de la Comisión Europea.
  • Se realizará una medición de las cargas administrativas que conlleva la propuesta normativa, con especial referencia a las Pymes.
  • Se efectuará un análisis de alternativas de actuación, incluyendo la justificación de aprobar la norma frente a la alternativa de no aprobar ninguna regulación.
  • Se deberá justificar la tramitación de una propuesta normativa que no figure en el Plan Anual Normativo.
  • Se hará referencia a la vigencia temporal o indefinida de la norma.
  • Se introducirá la evaluación ex post (una vez la norma ha entrado en vigor y pueden verificarse su funcionamiento). Se deben establecer de manera expresa los términos y plazos que se usarán para analizar los resultados.
  • Se realizará un impacto económico que evaluará el efecto de la norma sobre la competencia, la unidad de mercado y la competitividad.
  • Se incorporará el análisis coste-beneficio, con carácter potestativo y, en todo caso, cuando una norma específica o sectorial así lo exija, debiendo quedar acreditado que los beneficios esperados compensan o superan los costes de la norma.
  • Se mantiene la huella legislativa: el conjunto de informes, dictámenes y la participación de otras Administraciones Públicas. Se incluye también un resumen de las aportaciones del nuevo trámite de consulta temprana de las normas.
  • Se incluyen como novedad el análisis los impactos en la infancia y adolescencia, y en la familia.

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El Grupo Parlamentario Popular ha rechazado este miércoles la toma en consideración de una Proposición de Ley de Podemos para modificar la Ley de Transparencia y Participación Ciudadana y crear un registro de lobbies a la espera de saber si habrá un registro único y de la regulación del estatuto jurídico de esos grupos de interés en la que se trabaja ya en el Congreso de los Diputados.

“Traeremos una propuesta en cuanto se clarifique el tema a nivel nacional”, ha comprometido la procuradora Mar Angulo, quien ha abogado en todo momento por una reforzar la transparencia pero sin mermar las posibilidades de participación desde el convencimiento de que la interacción con las instituciones aportan datos y puntos de vista para mejorar las leyes y profundizar en la regeneración democrática en España.

En ese compromiso de presentar una iniciativa en las Cortes de Castilla y León cuando se clarifique a nivel nacional, Angulo ha hecho un llamamiento para sumar “aportaciones positivas” del Grupo Podemos, al que ha enviado al rincón de pensar tras su “corta y pega” del “peor ejemplo posible”, en referencia al “modelo caduco” aplicado en Cataluña que ha sido modificado por decreto ley este año.

“Ustedes no se han enterado y han copiado algo ya desfasado”, ha aclarado Angulo que ha aprovechado la ocasión para recordar al Grupo Podemos que Cataluña, que se ha vuelto a colar en el debate parlamentario en Castilla y León, no puede ser un ejemplo ni de transparencia “ni mucho menos de Democracia por mucho que les apoyen”.

Angulo se ha referido en concreto a la influencia de Òmnium y ANC en el Gobierno catalán y ha preguntado a los miembros de Podemos si esas asociaciones son lobbies o no. “Lo sabrán bien porque su jefe de filas cena con esta gente”, ha espetado la procuradora ‘popular’ lo que ha provocado el enfado del portavoz de la formación morada, Pablo Fernández, que se ha llegado a levantar de su asiento con un amago de abandonar el hemiciclo.

“La próxima vez le expulso del Hemiciclo”, ha advertido la presidenta, Silvia Clemente, a Fernández al que no ha dado la palabra que había pedido por las alusiones al líder de su partido, Pablo Iglesias, sobre el que Angulo ha recordado también sus encuentros con un multimillonario en Barcelona. “Es lo que proponen traer a Castilla y León”, ha continuado Angulo, que ha recordado que los líderes de Òmnium y ANC están en la cárcel por un auto judicial.

LECCIONES Y PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

En su argumentación en contra de la toma en consideración de la PL de Podemos, Angulo ha rechazado “lecciones de nada” ante el “currículum” de Podemos por sus “becarios black, revendedores de pisos black y la financiación más negra”, acusaciones que han sido rebatidas por la proponente, Natalia del Barrio, que ha recordado el PP no está en posición de negar financiación irregular que ha ratificado la Guardia Civil y el Poder Judicial mientras que Podemos está ganando demandas a quien ha hablado de financiación ilegal de los morados.

“¿La presunción de inocencia para quién?”, se ha preguntado Del Barrio tras escuchar todas las acusaciones de Angulo, a la que ha recordado la relación de exdirigentes del PP, como Rodrigo Rato, con las tarjetas black y con los grupos de interés.

Del Barrio ha acusado de Angulo de no haberse enterado de la PL de Podemos “con tanto viaje de Valladolid a Madrid”, en alusión a su doble condición de senadora y procuradora, y que aboga por crear un registro de los grupos de interés como recomienda Transparencia Internacional para evitar que aumente la corrupción “que es lo que usted está ninguneando”, ha afeado a la soriana.

El resto de los grupos han dado el visto bueno a la toma en consideración de la proposición de ley de Podemos si bien habían anunciado múltiples enmiendas en su fase de tramitación por estar “poco perfilada” y ser “un pelín ambigua”, en palabras de David Castaño, de Ciudadanos, quien ante la “subjetiva redacción” de Podemos respecto a las organizaciones a incluir en el citado registro.

“Una ley sin reformas es una ley muerta”, ha advertido por su parte el procurador socialista Luis Briones que ha aprovechado la ocasión para recordar que la Ley de Transparencia que se propone ahora modificar nació sin consenso e impuesta y creada ad hoc y “con grandes carencias” por un PP que ahora no cumple esa norma.

“El tiempo nos empieza a dar la razón lamentablemente”, ha aseverado Briones, partidario de articular y regular el registro y un código de conducta.

“Parece razonable dar una salida a este problema”, ha considerado por último José Sarrión, de IU-Equo, que ha recordado una anterior iniciativa de IU en el Congreso en la línea de la de Podemos si bien ha abogado por ir “más allá” al “abrir este melón” para aumentar la participación civil más allá de un “buzón de sugerencias”.

Dicho esto, ha admitido una “dificultad filosófica” ya que al un registro de da “carta de naturaleza” a unos grupos cuando IU no quiere que existan.

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El plazo para participar en la consulta pública del Plan regional de Gobierno Abierto se abre mañana lunes. Todos los ciudadanos que lo deseen podrán hacer sus aportaciones al plan a través del Portal de la Transparencia (transparencia.carm.es), que se sumarán a las de expertos en la materia, más de 1.300 entidades y asociaciones y los empleados públicos de la Administración regional.

“El Plan regional de Gobierno Abierto tiene como objetivo mejorar la calidad democrática de las instituciones públicas y profundizar en la cultura de la rendición de cuentas en la Región, y queremos contar con la contribución de todos los sectores sociales para consolidar el notable avance en materia de Gobierno Abierto logrado en los últimos años”, destacó la consejera portavoz, Noelia Arroyo.

La Región de Murcia se convierte en la tercera comunidad en poner en marcha un plan de este tipo “con la singularidad de que este ha sido impulsado bajo la premisa fundamental de que sea el más permeable a todas las propuestas y aportaciones de la sociedad murciana”, apuntó la consejera. Así, la Región de Murcia se sitúa a la vanguardia nacional en materia de participación, colaboración institucional y transparencia y coloca a los ciudadanos en el centro de la toma de decisiones.

El documento inicial del Plan de Gobierno Abierto incluye 90 medidas estructuradas en torno a seis ejes: Transparencia y Derecho de acceso, Participación ciudadana, Colaboración, Datos abiertos, Buen Gobierno, y Evaluación de políticas públicas.

Entre las medidas concretas se encuentran iniciativas como el registro de lobbies, la Ley de Buen Gobierno y el código ético de altos cargos, la guía de datos abiertos, el Consejo Asesor de Participación Ciudadana y la guía del derecho a la información.

Además de la consulta pública destinada a todos los ciudadanos, se incorporarán las aportaciones de las entidades y asociaciones, las que ya realizaron los empleados públicos de la Administración regional, recabadas a través de una consulta realizada el pasado mes de julio, y las de expertos en la materia.

También se incluirán las propuestas de consejerías y centros directivos, la Red Regional de Municipios para la Participación Ciudadana, el Consejo de Transparencia de la Región, colectivos y entidades de todas las áreas. La consulta se mantendrá abierta hasta el 30 de noviembre.

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El lobby empresarial Barcelona Global ha lanzado una advertencia: la reputación de la marca Barcelona está en peligro. Desde esta institución, privada y sin ánimo de lucro, se insta a los responsables de la situación por la que está atravesando la ciudad “que emprendan todas las medidas para que Barcelona recupere su imagen de ciudad global, activa, abierta al talento, la creatividad y la ciencia”.

En representación de las principales empresas que operan en la capital catalana, Barcelona Global ha recordado en un comunicado “que es una ciudad respetada y admirada, y está cerca de formar parte del selecto grupo de ciudades globales”. En este sentido recuerda que “llegar hasta aquí no ha sido fácil. Construir esta reputación, la marca Barcelona, ha sido un trabajo de décadas en el que todos hemos contribuido”.

La entidad, presidida por Gonzalo Rodés, ha hecho un repaso a algunos de los logros obtenidos por la ciudad desde 2012 -año en el que se constituyó Barcelona Global- en una nota que ha titulado “No good news today“. En la misma, menciona desde la llegada de Amazon, la sede del Hub Digital de Nestlé; a éxitos empresariales como Wallapop, Privalia, eDreams, y otras grandes marcas como Apple, Uniqlo o Hotel Mandarin Oriental que desde hace pocos años han elegido Barcelona como la ciudad para abrir el mercado de España.

También valoran el hecho más reciente: “Acabamos de recibir la mejor calificación entre las ciudades candidatas que aspiran a ser sede de la Agencia Europea de Medicamentos”.

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Un día de hace cinco años Politikon decidió dejar atrás su pretendida objetividad y se embarcó en una cruzada: revelar la verdad a sus lectores. Anunciaban que dejaban de ser lo que quiera que fueran para pasar a ser un actor político más. «La situación del país es desesperada”, afirmaban. «Por eso Politikon deja de ser un grupo de análisis y da un paso al frente para convertirse en un partido político: el Partido de la Verdad Absoluta».

Claro, era el día de los inocentes, y por aquel entonces todavía no estaba tan de moda lo de montar partidos políticos outsiders, así que la cosa cantaba. Cantaba por la fecha… y porque en un partido político normalmente la gente está de acuerdo, o aparenta estarlo. Pero en Politikon no: al preguntarles dicen que no hay una ideología común, ni una opinión común. De hecho, ni siquiera se ponen de acuerdo al rememorar quiénes fueron los fundadores del proyecto. Aciertan en coincidir en tres nombres (Roger Senserrich, Jorge Galindo y Jorge San Miguel), pero luego unos mencionan nombres que otros pasan por alto.

Cuando lanzaron la broma llevaban ya dos años en marcha y un buen puñado de lectores. Hoy son una de las referencias más conocidas en el análisis político patrio, y otros muchos nombres se han unido a esa lista que aciertan a dibujar: Kiko Llaneras, Pablo Simón, Luis Guirola, Juan Font, Octavio Medina, María Ramos, Elena Costas, Berta Barbet, Silvia Clavería, Gonzalo Rivero… Muchos de ellos suenan incluso a gente que no ha leído Politikon jamás, y esa es parte de la clave del éxito: lo que empezó siendo una web de análisis político acabó dando el salto fuera de la web y ha llegado a muchos otros ámbitos, donde sus miembros se han hecho conocidos. No es raro verlos firmando en medios, apareciendo en televisiones o participando en debates. Se han hecho famosos, y sin necesidad de montar un partido de verdad.

Kiko Llaneras, por ejemplo, era profesor de ingeniería en la universidad… y ahora hace periodismo de datos en El País. Sus análisis estadísticos y sus coloridos gráficos primero tuvieron a El Español como plataforma de aterrizaje en el periodismo.

«Yo veo las conexiones», dice respecto al cambio. «Me gusta investigar y hacerme preguntas, pero también contarle el resultado a alguien. La academia y el periodismo explicativo comparten eso. Empecé un blog desde la universidad mientras hacía la tesis, con la idea vaga de hablar sobre actualidad con datos y una visión científica. Era 2006 y el periodismo de datos ni siquiera existía como tal. El blog me enseñaba cómo contar cosas. Siempre digo que yo he aprendido a escribir en directo, con gente mirando. Y cuando digo a escribir no me refiero a hacer poesía o expresarme de maravilla, sino a escribir con frases cortas y poner bien los acentos», comenta. «Hace un par de años dejé la universidad para mudarme a Madrid y dedicarme a escribir, dar charlas y hacer consultoría. Sigo influido por los años de ingeniería, tesis y ‘papers’… pero también por Politikon. La deuda exacta es imposible de medir».

El suyo es quizá el caso más llamativo, pero no es el único ‘giro vital’ de sus participantes. Jorge Galindo, sociólogo de formación, es ya un habitual en las páginas de El País o de JotDown, y  The New York Times ha publicado sus artículos. Pablo Simón, profesor de política en la UC3M, compagina la codirección de un máster sobre análisis político y electoral con las tertulias políticas televisivas. Todos ellos, junto con otros tres miembros, se lanzaron también a escribir ‘La urna rota‘ (también conocido como ‘el libro de Politikon’).

Es difícil medir cuánto de todo eso habría sido igual si no hubieran puesto en marcha la web. «Sin Politikon no creo que hubiese logrado tener espacio en medios nacionales o de fuera», confiesa Galindo. «También le ayuda a uno a bajarse un poco de la torre de marfil académica, tocar mundo real. No nos podemos quejar de tener una voz, es de hecho por lo que peleábamos desde el principio», completa.

Llaneras ve esa exposición mediática como algo positivo porque, como explica, «un propósito de Politikon era participar del debate público». Simón, en la misma línea, también le señala algunas zonas de sombra inherentes a la fama: «Es cierto que a veces te mueve a la tensión de hablar de lo inmediato o te arrastra a temas que no pilotas -por ejemplo, en tertulias- pero también permite darle un enfoque distinto a las cuestiones. En general puedes hacer una contribución modesta, pero a veces valiosa. Ahora bien, eso no quita que a veces te equivocas, te desgastas anímicamente -las redes no pasan una- y que, incluso, hay académicos que no ven bien que se tenga presencia en los medios de comunicación», explica.

«Al principio era una cosa mucho más centrada en web, en la idea de ser un blog. A medida que fuimos haciendo cosas offline nos fuimos moviendo hacia la idea de plataforma». Porque no, no todo son los medios. También hicieron suyo el modelo de cita pública de ‘beers and…’, adaptado como ‘Cervezas y Politikon‘. En esencia, debates políticos con público asistente y participante y -claro- cerveza. Cuatro años de mucha cerveza, mucho análisis y mucha divulgación, que es de lo que se trataba.

El origen, una confluencia (de blogs)

Porque, como toda historia de éxito, la de Politikon tiene un inicio. Jorge Galindo asegura poder recordar sin mirar cuál fue su primera contribución, e incluso la fecha. «Se titulaba ‘Hola mundo’ y fue a principios de enero de 2011», aunque dice que puede que no conste como el primero porque algunos de los miembros migraron los archivos de sus blogs anteriores. De hecho, más bien parece que se refiere a ‘Hola‘, un post de enero de ese año que hacía las veces de presentación. Por aquel entonces escribía bajo el título ‘De lo posible’, mientras que Llaneras lo hacía bajo ‘Entre datos’. «En el archivo habrá cosas más antiguas y más vergonzantes aún», bromea. Por aquella época hablaban del Frente Gnomo, pero por lo demás todo en orden.

Galindo recuerda aquel inicio como una suma de fuerzas. «Éramos un grupo de freaks de la ciencia social que nos leíamos los unos a los otros, y como 200 personas más. Yo había tenido otros proyectos, como un blog común con Edgar Rovira, que habían suscitado alguna atención. Roger, San Miguel y otros también tenían una cosa llamada ‘Lorem Ipsum’ que era una especie de web-tank…», rememora. En aquellos años muchos -sociólogos, periodistas y demás- tenían blogs en los que compartían su visión del mundo.

«En realidad yo no estuve en la génesis de Politikon: me contactaron Roger, Galindo y San Miguel cuando ya tenían el proyecto medio pensado, aunque todavía no estaban online», cuenta Llaneras, que recuerda que entró «para haber escrito y que me leyeran. Un blog personal era un montón de trabajo, y yo no podía escribir algo decente cada día. Politikon era perfecto: podía juntarme con gente que publicaba cosas estupendas y hacer masa crítica. Eso es muy importante en internet, o en el internet de entonces», recuerda. «Para mí fue un golpe de suerte. Estábamos en 2010 y por entonces yo andaba entregado a mi crisis de los treinta -aunque tenía 29-: había dejado de escribir en internet. Demasiadas horas solitarias. Quería un cambio y decidí que iba a vivir al sol y correr maratones. Hice ejercicio el 82% de los días ese año. La rutina fue un éxito y nunca he dejado el deporte desde entonces, pero lo de no escribir resultó un fracaso. Ese invierno me cité con Jorge Galindo y me propuso Politikon».

«Yo leía Politikon desde que apareció y me parecía un blog muy interesante que iba un poco en la línea de otros como ‘La moqueta verde’ o ‘Becario en Moncloa’. Se escribía de política sin estridencias y con un enfoque de ciencia política. Cuando me propusieron entrar no me lo tuve que pensar demasiado», explica Pablo Simón. «Al principio era menos profesional y más una cuestión de ocio. Ahora ha tenido ramificaciones que nos han llevado a tener mucha más presencia en los medios, a que se nos tenga en cuenta por parte de los políticos… En realidad, ha sido un éxito inesperado, algo sobre todo llevado por una coyuntura muy favorable para nuevas voces», analiza.

Galindo coincide en esa visión de evolución sobre la marcha.«Como proyecto no era más que un blog. Luego fue mutando por dos motivos: porque nos hicimos amigos, y porque tuvo éxito de audiencia. Ganar influencia hizo que Politikon -y los que lo hacemos- fuese más serio, más profesional. También más cautos», añade Llaneras. «Lo que no ha cambiado -coincide Galindo- es lo de ‘grupo de amigos’: tendrías que ver la absurda variedad de temas que se tratan en el grupo de WhatsApp…».

Las ideologías de Politikon

Pero, ¿qué es en realidad Politikon más allá de una plataforma online de análisis político? ¿Es un lobby? ¿Es un think tank? «Yo creo que somos un poco de todo. Es verdad que compartimos enfoque sobre las cuestiones políticas y que, parecido a un lobby, más que empujar políticas concretas discutimos de ‘temas’ que creemos que son importantes. En general nos interesa más que se hable de algunos temas desde enfoques más rigurosos que otra cosa», comenta Simón. Galindo dice algo parecido, pero desde un enfoque contrario: «Ninguna etiqueta nos encaja. Think tank no somos porque nos falta un set de políticas concretas y una maquinaria -y recursos- para llevarlos adelante. Lo mismo para lobby. Pero hacemos cosas de lobby -intentamos poner temas sobre la mesa- y de think tank -intentamos construir puentes entre la academia y el debate público)-. Al final, lo que intentamos ser es una plataforma de debate más o menos coordinada».

Ese ‘coordinada’, aseguran, no tiene que ver con una ideología común. «Cada miembro tiene la suya. A veces desde fuera parecemos mucho más homogéneos de lo que somos internamente», asegura Simón. «Somos bastante plurales, aunque si nos sumas a todos te saldrá una ideología media que no será el centro. En el eje izquierda-derecha nuestro centro de masas estará a la izquierda, creo», explica Llaneras, entrando algo más al detalle. «Si cuando escribo utilizo datos y literatura [científica], y si, sobre todo, me esfuerzo por ser riguroso y justo con los argumentos, mi ideología debería dar casi igual. Estoy seguro -continúa- de que la objetividad existe, pero hay que entenderla como un ideal: nunca la vas a alcanzar, pero tu responsabilidad es perseguirla. Pasa lo mismo como con la bondad, la igualdad o la justicia. Nadie es del todo justo, pero a nadie se le ocurre decir que la justicia es una invención».

«La brújula normativa en Politikon está más en cómo hablar de las cosas que en qué decir», añade Galindo, que explica que ni siquiera la elección de temas está dirigida. Eso no quita que no existan las pequeñas obsesiones de cada cual, como los trenesel contrato único. «Somos asamblearios, la verdad, lo cual significa que hay mucha voluntad de coordinación y que luego no es tan sencillo llevarla a la práctica. La libertad es muy considerable. Lo que hacemos para compensar es organizar ciclos temáticos dirigidos por dos o tres especialistas de los nuestros que se encargan de hacer calendarios de publicación sobre un tema completo. El de ‘Género, infancia y desigualdad‘ y el de ‘Educación‘ son los dos ejemplos más claros».

«Tenemos más bien una descoordinación editorial», bromea Llaneras. «Hay una sucesión de debates por correo o por WhatsApp donde se van decidiendo cosas de forma asamblearia, y a veces votamos. Pero con los temas siempre ha habido libertad para que los editores escribiéramos de todo. Sí decidimos, en un momento dado, intentar no escribir ‘rants’ ni pelearnos en Twitter. Cuando eres un blog pequeño hay incentivos para darle hostias a todo el mundo. Existe la tentación de ser un ‘outsider’ justiciero y criticar a periodistas, a políticos y a cualquier otro famoso», comenta.

Ese tipo de contenido, más llamativo y cortoplacista, tiende a traducirse en audiencia fácil. Y eso, en el ecosistema de la publicidad, es algo con cierto sentido aunque resulte difícil de creer: aumentar visitas implica aumentar ingresos. Pero la cuestión es que Politikon no tiene anunciantes. Y tampoco genera dinero. «No cobramos directamente de Politikon ninguno de nosotros. Algunas de nuestras colaboraciones en medios van de hecho a la plataforma, así como donaciones nuestras y de algunos micro-mecenas. En todo caso, Politikon sí ha tenido externalidades positivas porque nos ha permitido generar una marca que ha dado ocupaciones y tribunas por las que percibimos ingresos, pero eso es a nivel particular», comenta Simón.

«No es un negocio, no», reconoce Llaneras. «Los editores no cobramos. Al revés. Politikon sobrevive con pocos gastos, que se financian con esas aportaciones de los editores, con las ventas de ‘La urna rota’ y con las colaboraciones de los lectores que nos apoyaron al principio. Con más dinero podríamos hacer más cosas, pero dotarse de estructura es complicado», explica. «Pero no voy a decir tampoco que mi trabajo en Politikon fuese desinteresado. Siempre me aportó cosas. Los primeros años era divertido y alimentaba el ego. Para mí eso es una obviedad: uno escribe por dos motivos, por dinero o por ego, y como en Politikon no había dinero, pues debió ser por ego. También es evidente que Politikon fue una oportunidad. Mi deuda es obvia, aunque sólo sea porque aprendí a escribir allí y ahora vivo en parte de eso».

Y eso a pesar de que hay muchas horas detrás. «La verdad, nunca he querido contar el tiempo invertido», sentencia Galindo. «Va a rachas: algunas semanas se las he dedicado casi íntegramente, por ejemplo cuando tenemos un proyecto gordo entre manos. Otras son más relajadas. Pero que las horas no están pagadas, eso seguro», lamenta. Llaneras, por su parte, ahora está algo menos metido en el proyecto, pero no siempre fue así: «Entre 2011 y 2015 le dediqué una cantidad indecente de tiempo. Supongo que desde fuera parecía una locura, y probablemente lo era, aunque ahora parezca una inversión. Yo siempre decía que era un hobby extraño. Desde niño he tendido a la obsesión: podía dedicar semanas a proyectos absurdos como hacer una lista de ciencia ficción muy sofisticada o programar un Excel para gestionar mi paga. Esta tendencia obsesiva nunca me vi capaz de quitármela, pero aprendí a canalizarla hacia cosas semiútiles que podían interesar a otra gente que me leía -la burbuja inmobiliaria, las estadística de fútbol, la predicciones electorales-. Politikon y todo lo que ha venido después es mi intento de hacer algo útil con esa forma de ser», comenta.

Y así, con horas dedicadas por amor al arte e incluso algún gasto de su propio bolsillo, el proyecto fue creciendo. Post a post, semana tras semana, va para seis años y muchos cambios en medio. Y sigue incorporando firmas. «Aceptamos colaboradores sin límite ni credencial necesaria; con que el texto sea interesante y fundamentado nos vale», asegura Simón. La única condición, explica Llaneras, es que el texto «debe cumplir determinados estándares, que juzgan un par de editores -y afortunadamente ninguno soy yo-. Normalmente buscamos expertos en temas. Usamos las colaboraciones sobre todo para abordar temas que no reciben atención o para dar detalles sobre asuntos complejos», comenta. «Esperamos de ellos que aporten cosas que nosotros no controlamos bien, que iluminen otros ámbitos», completa Galindo.

Y así, ese grupo de analistas que acabaron haciéndose amigos y saliendo en los medios, ha llegado hasta hoy. «La cosa funciona porque compartimos una vocación analítica», recalca Llaneras. «Esa idea siempre estuvo en Politikon y en lo que hacemos: tratar de ofrecer una visión rigurosa de asuntos complejos y debatir con esa perspectiva», completa. Eso, y por haber acabado haciéndose amigos. «Compartimos rasgos circunstanciales: veníamos de internet, teníamos voz de blog, usábamos Twitter y pertenecíamos a cierta generación»… y eso facilitó las cosas, parece. Por eso se admiten colaboraciones, pero hacerse un hueco entre los editores ya cuesta más. “El equipo no se formó desde el principio: ha habido entradas y salidas, así que nada es inmutable. Pero, por ahora, no entra en nuestros planes modificar ese equipo central», explica Galindo. Primero, en cualquier caso, las candidaturas de los interesados quizá deberían superar una votación asamblearia en el grupo de WhatsApp. Marca de la casa.

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Silicon Valley ha tomado el carril lento hacia Washington. Empresas como Facebook y Amazon van por detrás de las telecos en lo que a intentar influir en el Congreso se refiere. Eso podría salirles caro en las batallas sobre la neutralidad y la privacidad de la red.

Las tecnológicas ya no pueden darse el lujo de la displicencia cuando se trata de política. Su actitud emprendedora en algunas áreas poco reguladas engendró en gran medida una actitud de evitar hacer lobby en la capital. Ahora, sin embargo, los republicanos quieren revertir las normas que exigen a los proveedores de Internet que traten el tráfico online de forma igualitaria e imponer estándares más estrictos para la protección de datos personales.

Eso deja a los titanes online compitiendo contra los experimentados y de bolsillos igualmente anc hos proveedores de Internet, como AT&T, Verizon y Comcast, que tienen más personal en sus grupos de presión en Washington. El año pasado, las telecos dedicaron alrededor de 86 millones de dólares a ello. El sector tecnológico no entró entre los 20 primeros sectores con más gasto.

En la primera mitad de 2017, Facebook, Google, Amazon y Apple sólo superaron ligeramente a las tres grandes telecos, a pesar de que su valor de mercado combinado es cuatro veces mayor. Google ha elevado su gasto –9,4 millones en el primer semestre–, que ya es algo superior al de AT &T, y también Amazon lo está subiendo.

Hacer presión con astucia puede marcar la diferencia. Para ayudar a impulsar la compra de Time Warner por AT&T, las compañías contrataron a un ejército de abogados de Washington. Los que se oponían al acuerdo tuvieron dificultades para encontrar gente sin conflictos de intereses. Incluso a los sofisticados lobbys de General Electric y Boeing les han pillado por sorpresa campañas con mejores recursos. Este año, la industria manufacturera fue superada por la minorista, que rápidamente se movilizó contra un posible ajuste tributario aduanero.

Las empresas de tecnología, acostumbradas a inventar nuevas maneras de hacer las cosas, están recibiendo un duro recordatorio de que las cosas en el Capitolio se hacen a la antigua.

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El grupo del Partido Popular en el Congreso de los Diputados ha presentado una propuesta de reforma del reglamento de la Cámara para la regulación de los grupos de interés. En Civio celebramos que se debata al fin este asunto, pero creemos que la propuesta se queda a medias. Primero, porque no aclara qué información se va a publicar en la página web del Congreso. Segundo, porque establece una definición de lobby que podría dejar fuera a buena parte de quienes lo ejercen. Y, tercero, porque se ha encomendado su seguimiento y control a la propia Presidencia del Congreso de los Diputados, que en la actualidad ejerce Ana Pastor (PP).

Por eso, hemos enviado a los partidos políticos de la Cámara Baja varias modificaciones a la propuesta planteada. La más importante pasa por su publicidad. Aunque la propuesta establece cuál será el contenido del registro y aclara que será “público”, marca que “la Presidencia, con el parecer favorable de la Mesa y de la Junta de Portavoces, adoptará las disposiciones necesarias para garantizar la publicidad del registro, con las garantías suficientes para proteger los datos que deban mantenerse reservados”. Eso que se deja para un desarrollo posterior es la clave de un registro enfocado hacia la rendición de cuentas y el seguimiento de la huella legislativa: qué se va a publicar y qué no.

Nuestra propuesta pasa por establecer que todo el contenido, excepto los datos de contacto de las personas físicas, se publique en la web del Congreso. Esta decisión, esencial, no se puede dejar en manos de un desarrollo posterior. Otra de nuestras propuestas de mejora pasar por modificar la definición de grupo de interés que incluye la reforma. La propuesta del PP deja fuera a multitud de entidades que ejercen como tal y se aleja de los estándares internacionales sobre la materia. Para Civio, un grupo de interés es “cualquier organización o individuo, independientemente de su estatuto jurídico, que defiende o expone intereses, en nombre propio o ajeno, con el objetivo de influir de manera directa o indirecta en la formulación o la aplicación de políticas y en los procesos de toma de decisiones de las instituciones”. Y así se lo hemos trasladado a los grupos.

Además de añadir contenido al registro para que cumpla su función de forma efectiva e incluir obligaciones para los diputados -la propuesta del PP solo contiene deberes para los grupos de interés-, nuestras recomendaciones incluyen un cambio de base: ¿quién se va a encargar de vigilar su cumplimiento? Según la propuesta popular, la propia presidencia de la Congreso, a cargo de Ana Pastor, miembro del partido del Gobierno y del de la mayoría de los diputados de la Cámara. Es decir: un solo partido vigilará que se cumpla la norma y gestionará el registro de una cámara plural. Para evitarlo, proponemos que las funciones de control pasen a la Comisión permanente del Estatuto de los Diputados, donde participan todos los grupos políticos del parlamento. Desde Civio creemos que el Congreso, por su papel vital en la vida pública española, no debe ir a la zaga de otras normativas y debe ser líder en rendición de cuentas, desde la apertura, la confianza y la honestidad.

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El Ayuntamiento invita a participar a la ciudadanía con sus aportaciones para el futuro registro de lobbies

El Ayuntamiento de Madrid invita a participar a la ciudadanía con sus aportaciones para el futuro registro de lobbie, una vez que se ha publicado el borrador del acuerdo para poner en marcha esta herramienta. Los comentarios se pueden enviar hasta el 4 de junio. El área de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto, con Pablo Soto al frente, está ultimando el registro obligatorio de lobbies, en el que tendrán que inscribirse aquellas personas o entidades que quieren inf …

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