Desde su fundación, APRI ha entendido la importancia de la transparencia para llevar a cabo esta profesión. Las implicaciones en la vida pública del trabajo de un lobista requieren unos altos estándares de transparencia en el desarrollo de las relaciones con la administración del Estado.

En este sentido, APRI ha impulsado la autorregulación del sector, a través de la creación de un Código de Conducta interno que firman todos sus socios.

El Código de Conducta de APRI se aprobó en 2011 y es similar al que firman los lobistas inscritos en el Registro de Transparencia de Bruselas, gestionado conjuntamente por el Parlamento Europeo y la Comisión Europea.

Cada uno de los artículos de este Código de Conducta recoge un aspecto esencial para asegurar el desarrollo de la actividad del lobby aplicando en todo momento buenas prácticas.

Todos los que quieran formar parte de APRI, deberán firmar estos siete principios que configuran el Código de Conducta que impulsa la Asociación, y que todos sus miembros se comprometen a acatar.

  • 1. Identificarse con su nombre o con el de la entidad para la que prestan servicios.

  • 2. No falsear la información y los datos aportados al registro con el fin de obtener la 
acreditación.

  • 3. Declarar el interés que defienden y, en su caso, el nombre de las empresas u 
organizaciones a las que representan

  • 4. Asegurarse, en la medida de lo posible según su conocimiento, de que la información 
que aportan es neutra, completa, actualizada y no engañosa.

  • 5. No obtener ni tratar de obtener información o decisiones de manera deshonesta.

  • 6. No inducir a los diputados, senadores, miembros del gobierno (nacional y autonómicos) y cualquier representante publico o funcionario a contravenir las reglas de actuación que les son aplicables en sus funciones.

  • 7. Respetar la legislación aplicable a las incompatibilidades de los cargos públicos.